Como país deberíamos realizar una reflexión sobre el futuro y sobre como nos ganamos la vida. Una de esas preguntas que a veces te puedes hacer es sobre a que aspiramos como sociedad. Porque esas aspiraciones son el reflejo de lo que podemos esperar de nosotros, de nuestra clase política y de nuestro futuro.

Echar la culpa a otro es siempre más fácil y es lo sencillo. Para eso vale cualquiera, por muy torpe que sea. Pero hacer un análisis y estudiar los casos es más complejo y no tan fácil de ver como un mero análisis superficial. Seamos realistas, el fracaso generalmente es responsabilidad de muchas más personas que el éxito, pero lo más fácil es echar balones fuera, y así, no tener que cargar con responsabilidades, que son muy pesadas.

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El emprendimiento. Un tema pendiente.

Un tema de gran responsabilidad como sociedad desarrollada que somos es el tema del emprendimiento, del fomento de la labor emprendedora y su espíritu. Porque la labor emprendedora es, esencialmente, compleja y nada sencilla, de hecho, es muy probable que se comentan errores en la ejecución del plan de negocio porque no es sencillo y a veces se actúa sin tiempo de decisión.

La labor emprendedora, vista desde el pueblo llano, es la propia de uno que intenta forrarse, dar el pelotazo y explotar al trabajador. Vamos, la visión propia de un marxista leninista con menos luces que un barco pirata. Pero este tipo de pensamientos de la gente muchas veces proceden de los posos del sistema educativo. Para desgracia de todos, nuestro sistema educativo fomenta valores como la seguridad, el miedo al fracaso, la ignorancia financiera o la explotación de la clase obrera.

 

Las taras mentales que arrastramos.

La seguridad se potencia porque siempre será mejor algo seguro que inseguro, aunque la esperanza de la recompensa compense más que sobradamente los riesgos que se asumen. El miedo al fracaso es otro de esos elementos propios y consustanciales a la cultura española, tan de mirar de reojo al que ha fracasado en un proyecto de emprendimiento… simplemente porque no ha tenido suerte. Puede que no haya sido diligente, competente o que haya fallado en aspectos importantes, pero al menos, ha intentado hacer algo. En realidad, en vez de ver ese lado negativo, deberían ver que es una persona que al menos, ha intentado poner en marcha un negocio, con mala suerte, y no ha salido adelante, pero ha dedicado su tiempo, su energía y su talento a construir algo, aunque no haya ido como se esperaba.

Pero seguro que esa persona, que ha fracasado una vez, ha aprendido mucho de ese fracaso. Porque los fracasos son la mejor escuela y de donde más lecciones puedes sacar, porque te ponen contra las cuerdas, y cuando nos vemos así, es cuando damos lo mejor de nosotros mismos. Un ejemplo de esto, como sociedad, lo vemos en la crisis vivida por el país entre 2008 y 2014, incluyendo una doble recesión. Poca gente se ha fijado en como el panorama empresarial ha cambiado de forma importante, focalizando el esfuerzo de las empresas en las ventas en el exterior. Actualmente, las empresas españolas han mejorado de forma importante su exposición al exterior, incluso las pymes. La crisis ha fulminado el miedo empresarial a salir a vender fuera. Se acabaron los complejos y el resultado es que hemos mejorado mucho nuestra cultura empresarial y nos hemos quitado complejos que históricamente veníamos arrastrando.

La ignorancia financiera que fomenta el sistema educativo es otra de esas cosas misteriosas y que no tienen sentido. ¿Por que enseñan a los niños música clásica, arte o el nombre de los ríos de España? Es útil, sin duda, y es cultura, pero los mayores atropellos que comete la gente siempre es contra su patrimonio, por desconocimiento e ignorancia financiera, pese a que muchos temas son de sentido común. ¿Por qué la gente tiene tanto miedo a los fondos de inversión? ¿Y que me dicen de la inversión en Bolsa? ¿Por qué la gente tiene una feroz tendencia a concentrar las inversiones de su patrimonio? ¿Por qué a la gente no puede razonar que es posible mantener un determinado nivel de endeudamiento al tiempo que se invierte en activos con visión de largo plazo y que esa mezcla de activos y pasivos puede ser mucho más eficiente que, una vez contraída deuda, dedicarse únicamente a reducirla y no a construir un patrimonio? Son muchas, demasiadas, las preguntas que me hago reiteradamente de la visión de la gente, pero el caso es que la única respuesta que encuentro es que nuestro sistema educativo falla en aspectos básicos que nunca se debaten.

¿Porque a la gente se la deja tarada en este sentido? Para rematar, nuestro sistema educativo fomenta una cierta idea de la teoría de clases y la explotación del trabajador por el empresario, como si el empresario proviniera del eje del mal y quiere fusilar a todos los trabajadores, que son la “contra” pero metida en casa. Sólo un sistema educativo basado en ideas tendenciosas puede transmitir una visión tan distorsionada de la realidad. Desde luego que habrá casos en que se de la explotación, sin duda, pero también habrá otros muchos en los que se de la situación contraria. Lo que pasa es que los casos en los que la gente está contenta con su empresario nadie se queja, y por tanto, no es noticiable. Si un empresario se pasa con un empleado eso es noticioso, y que mejor que difundirlo. Que se conozcan los hechos de este empresario explotador es bueno, porque ayuda a depurar, pero acaba generando una imagen distorsionada del sistema, en la que el empresario es el opresor.

En la enseñanza… ¿Nadie estudió la revolución industrial? Me encanta el tratamiento que le dan los libros de texto, en el que las familias van a la ciudad y les contratan empresarios explotadores que les pagan una miseria y emplean también a los niños en las fábricas. ¡¡El empresario es un degenerado!! Anda… y que pasaba con esas familias cuando antes de ir a la ciudad estaban en el campo, trabajaban también todos pero ganaban varias veces menos haciendo las mismas jornadas…. De hecho, la razón de la emigración a la ciudad es porque la gente ganaba mucho más. Sin embargo, la visión distorsionada es propia de una visión tendenciosa y viciada de los materiales escolares, consentida por el Estado y esos reinos de taifas llamados comunidades autónomas, donde cada cual hace la guerra por su cuenta. Bueno, recordemos que además en el caso de algunas comunidades se ha aprovechado la cesión de competencias para dar una visión más sectaria y estalinista de la historia, propia de los mejores tiempos de la unión soviética. Incluso Goebbels podría aprender de las tácticas empleadas por alguna CCAA.

 

Aunque lento, el cambio llega

En definitiva, necesitamos un cambio de valores, que se va produciendo, pero que es muy lento. Es interesante el estudio realizado por Educa2020 y GAD3 que ha trascendido en diversos medios de comunicación. Hace 20 años, la mitad de los universitarios soñaban con ser funcionarios, lo que delata el corte educativo que tenía nuestro sistema. Sin embargo, la última encuesta realizada por esas entidades, ofrece datos muy interesantes, como la bajada de los interesados en ser funcionarios, que bajan hasta el 25% de los alumnos universitarios. Lo interesante es que ya casi un 20% está interesado en montar su propia empresa, un cambio radical frente a hace dos décadas.

Esperemos que este cambio siga a más, y cada vez podamos tener en nuestras universidades gente con un mayor espíritu emprendedor, que no sólo modernizará la economía, sino también la sociedad.