Aquí, en el sector bancario nacional, no se libra nadie de los buenos ajustes que esperan a toda la banca. Y BBVA no podía ser la excepción. Por eso, la entidad ya había comentado algo hace algunos meses en la presentación de su plan estratégico. Y es que la entidad azul también necesita ver adelgazar su estructura, como todo un sector claramente sobredimensionado en un entorno de alta complejidad.

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Lo que ya sabíamos

En el mes de Junio conocíamos la intención de la entidad de incrementar la rentabilidad, pero especialmente, la productividad por empleado. Es decir, el que no produzca, a la calle. Y es que BBVA, desde la integración de Caixa Catalunya ha alcanzado un ratio de eficiencia del 58%, quizás el más elevado de toda la banca, lo que abre el camino a importantes mejoras, ya que nadie tiene un ratio más nefasto. Basta recordar que, Santander, con el 57%, decidió lanzarse a rebajar personal en un plan de 1.500 bajas a 3 años. Y los rojos todavía no han hecho más que comenzar…

Ya sabíamos que BBVA ha llevado a cabo un plan de ajuste en la antigua CX de unos 1.500 empleados. Pero no es suficiente, porque le sigue sobrando mucha grasa. Y es que el plan estratégico lleva aparejadas medidas similares a las del Santander, de reducción de oficinas y empleados, a fin de adaptar su estructura no sólo a los nuevos hábitos de consumo sino también a un entorno realmente difícil a 5 años vista, consecuencia del entorno de tipos de interés.

Los comentarios que ha habido

Un rumor que ha corrido mucho es lo que ha pasado con Donna DeAngelis, que, tras haber llegado a BBVA en 2015 ha sido despedida en Agosto de 2016 por desavenencias con la dirección del banco y algunos de sus subordinados. La ya ex-directora de RRHH parece que quería recortar de todos los lados, no sólo de las oficinas, como ha hecho el Santander. Siendo más concreto, quería también reducir personal en unos servicios centrales algo sobredimensionados, y donde suele haber mucha vaca sagrada que es mejor no tocar. Y es ahí donde debió tocar hueso.

El BBVA ya dijo, por medio su consejero delegado, en unas jornadas en Copenhague, que su objetivo a largo plazo es llegar a 1.000 oficinas, de las 3.800 actuales. Luego salieron a desmentir que no había querido decir eso, pero no nos engañemos. Ese es el oscuro objeto de deseo de BBVA a un plazo de 15 o 20 años. Y no parece tan extraño, ya que la tecnología, en la que la entidad está bastante avanzada, permitirá reducir muchos puntos de atención, y en consecuencia, no será necesario tener oficinas en cualquier esquina. Y es que en esas reuniones de altos directivos se dicen más verdades de las que la gente piensa, pero sobre todo, de las que no siempre le gusta oír a la población.

El propio FG ya comentó en Junio de 2016 que “la industria bancaria se ha quedado obsoleta, con estructuras de costes pesadas, sistemas arcaicos, oferta poco diferenciada y gran sobrecapacidad“. Se puede estar en desacuerdo con las opiniones de FG, pero el diagnóstico que hizo parece bastante razonable. Y es que FG se refería no sólo a migrar al cliente a canales digitales, sino darle a este cliente servicios que nunca hubiera imaginado y que pueden suponer la reinvención de la industria financiera. Porque sin duda, más que de una revolución, estamos ante la reinvención de la industria desde la tecnología.

Por eso, ya comentábamos en este blog hace unos meses los ajuste que aguardan a BBVA, en este post. De hecho, parece que la idea de BBVA era ajustar personal por la vía de la productividad: El que produzca, se queda, y el que no, para afuera, centrando, eso sí, el ajuste en oficinas y no en servicios centrales. Pero eso es precisamente a lo que se ha negado en redondo la ex-jefa de RRHH, Donna De Angelis, como ya hemos comentado antes, que para nada estaba de acuerdo con esas ideas, como pudimos ver en algún medio. Y una vez que la antigua responsable ya está fuera, BBVA continua con su proceso de ajuste, aunque siempre de forma mucho más callada que otras entidades que han empleado algún medio de comunicación para ir filtrando sus planes de forma bastante detallada, como el Popular, que por medio de Expansión hay informado de forma más que puntual. No hay nada como sacar a airear bien los trapos sucios , deben haber pensado desde la entidad rosa.

Y el camino que queda

Hace escasas fechas, varios medios se hacían eco de la reducción de 500 oficinas en este año 2016 por parte de los azules, y de un total de 2.000 empleados en este mismo año (ver noticia), si bien, parece que una parte del ajuste la ha dejado para final de año (ver noticia).

BBVA cerró 2015 con 23.500 empleados en España. Así visto, parece que cerrará 2016 con 21.500. Y veremos si en 2017 no sigue en esa misma línea. El caso es que BBVA, como el resto del sector, sigue su camino de ajustes. Hace ya unos meses desde este blog apuntábamos a que, con vistas a 2020, el volumen de negocio por empleado debería situarse, de media en el sector, en el entorno de los 20 millones de euros. Pueden sacar a partir de ahí las cuentas…. Y es que con estos tipos de interés, sólo queda apretarse, y bien, el cinturón.