Parecía que no iba a llegar, pero sí, finalmente BBVA está siguiendo el camino de las demás entidades y ajustando su plantilla por la vía de los hechos, sin realizar anuncios oficiales. El caso es que la entidad azul ha presentado recientemente su nuevo plan estratégico, en el que se esbozan algunas líneas del ajuste de personal que también le llegará.

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Esto no me gusta, no es digital.

Y es que es un hecho que la banca española se está viendo forzada por el entorno de tipos de interés y por el horizonte que se dibuja a tomar medidas que permitan salvaguardar su cuenta de resultados. Porque con tipos cero, y aplicando un nivel de comisiones no muy elevado y muy impopular entre la clientela, las entidades se ven forzadas no sólo a automatizar procesos, sino también a reducir la carga operativa de las oficinas y en consecuencia, las necesidades de personal.

Este tema, junto a las fusiones, debería haberse comenzado a plantear en serio a partir de Diciembre de 2015, si se hubiera llegado a un acuerdo estable para formar gobierno. Como al final no ha habido acuerdo, las entidades se están preparando cada una por su cuenta para ajustar el personal, si bien las fórmulas varian de una entidad a otra. Unas lo hacen de forma pública y otras de tapadillo, pero al final, todas tienen un claro objetivo: Reducir la plantilla para tratar de incrementar la menguante rentabilidad de un negocio dificil en un entorno con excesivo número de competidores. Y eso hace que la lucha sea más encarnizada por el reducido negocio que se genera, lo que hace que de momento, haya que ir ahorrando dineros en las cosas en las que se pueda.

BBVA parece que, sin hacer anuncios, ha comenzado a hacer sus pinitos con la reestructuración, aunque por la vía más sencilla para un departamento de recursos humanos, como son los despidos disciplinarios por baja productividad. Hay una noticia interesante de El Confidencial. Seguramente que después vendrán los despidos por las indicaciones de las auditorías, que afinarán notablemente el nivel de exigencia a las oficinas para así poder encontrar a más personas “candidatas” a ser despedidas. Y esto unido a las bajas vegetativas propias de todas las empresas (gente que se marcha del banco, que se jubila…) hará que el BBVA consiga los ahorros de costes que tanto anhelan sus directivos.

Para ello, el BBVA, según comenta el confidencial, habría puesto en marcha una hoja de ruta en el mes de Marzo, si bien, no ha comunicado al mercado tal decisión. Y es que el ratio de eficiencia de BBVA, tras adquirir CX, es el peor del mercado. Por eso parece que los chicos de BBVA se han ingeniado un interesante sistema para medir la productividad por empleado, de tal forma que haya una escala “objetiva” (habría que ver como está diseñada) en base a la cual poner en entredicho la productividad de unos frente a otros, o lo que es lo mismo, poner en marcha un sistema con el que poder fundamentar el despido de unos empleados de forma elegante, y basada en parámetros.

En fin, que al final va a ser que aquello que se les escapó de que querían tener 1.000 oficinas a largo plazo va a ser cierto. Como el resto de la banca, irán incrementando el número de empleados por sucursales y reduciendo la red, de forma pausada pero constante, como la gota malaya.

BBVA cerró 2015 con 23.500 empleados, cifra inferior a la de santander, pero también inferior en volúmenes de negocio a la entidad roja. ¿Donde se quedará la rebaja de aquí al 2020? ¿18.000 empleados? Serían 5.500 empleados menos. ¿20.000? Quizás, aunque yo me inclino especialmente por la primera alternativa, los 18.000, ya que BBVA ha adoptado una fuerte estrategia digital y esa estrategia conllevará notables reducciones de personal, al automatizar gran parte de la operativa.

¿Quién es el siguiente?