Inversor despistado

Un blog de finanzas para gente normal

El ahorro, mejor comenzar cuanto antes

La gente joven muchas veces se centra en vivir el momento, pero se olvida de que a largo plazo, ellos también tendrán necesidades, que deberán ser cubiertas. ¿Quien las cubrirá? Es una pregunta que la gente ni se hace ni se quiere hacer. ¿Alguien ha pensado en que pasará con el sistema de previsión social público?

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¡Eso es todo chicos! Ahora a ver quien paga la extra de los jubiletas

 

En la actual sociedad, nos enfrentamos a un reto desafiante y es que la gente joven tiene una visión muy optimista del mundo, propia de haber tenido las cosas más fáciles que en generaciones anteriores. Esa falsa sensación de comodidad hace que el ahorro entre jóvenes sea una cosa difícil de ver. Mucha gente argumentará al respecto que eso es mentira y que lo que pasa es que los jóvenes no ganan suficiente para poder ahorrar. Mentira.

Todos sabemos que la gente se adapta a lo que gana. Y cuanto más gana alguien, tiende a gastar más. El ahorro es algo consustancial a la cultura de cada persona y familia. Hay gente que ganando poco ahorra mucho. Muchos casos conozco de personas que con sueldos de 600 euros ahorran 200 al mes. Sí, un 33% de su sueldo. Y por supuesto con enorme sacrificio, pero porque tienen esa mentalidad. Pero también hay muchos casos de sueldos de 3.500 euros y que no llegan a fin de mes. En este aspecto influyen muchos elementos, pero el que para mí es esencial es el tener la firme determinación de destinar parte de los ingresos presentes a ahorrar para aquellas necesidades o acontecimientos que se puedan presentar en el futuro. O para oportunidades de inversión que aparezcan. O para garantizarnos una mejor jubilación. Esto debería dar bastante miedo especialmente a las jóvenes generaciones, teniendo en consideración que nos enfrentamos a una inversión de la pirámide poblacional que será todo un reto y hará que pasemos de unas pensiones públicas majas a una ayuda asistencial pública, que dará para lo básico y se acabó.

Pero eso queda demasiado lejos. La gente lo ve tan lejos que suele pensar eso de que ya veremos por donde salir. De hecho, suelen decir muchos eso de “vive el momento”. Pero no es así. Los problemas debemos afrontarlos cuando son manejables, no cuando nos pueden llevar por delante. Procrastinar nunca ha sido buena solución, aunque es generalmente la que prefiere el común de los jóvenes y no tan jóvenes. La inopia en la que viven los jóvenes se percibe claramente en este artículo publicado recientemente en El Economista (pincha aquí para verlo), en el que sólo un 3% de los jóvenes piensa que no tendrá pensión. Como bien se indica en el artículo, si unimos que España es uno de los países con una esperanza más alta de vida a que también es el país con una menor tasa de fecundidad del mundo, la pregunta que cualquiera se hace es: ¿Quién pagará la fiesta?

Las pensiones no son sostenibles

Bueno, este es un tema reiterativo, pero que cada vez se divisa con más certeza. No sólo tenemos el asunto del agotamiento del fondo de reserva de la seguridad social, al que le quedan dos telediarios. Cuando comencemos 2018, el fondo de reserva estará acabado. Se acabó el maná. ¿Y que haremos? ¿Quién pagará las pagas extras de los jubilados? Es un debate que va ganando interés, pero en círculos académicos, no a nivel de calle. De hecho la calle sigue pensando que las pensiones son como el maná, y que mañana habrá más. Por un lado, algunos partidos ya están recomendando subir impuestos o subir cotizaciones sociales o una combinación de ambas fórmulas. Pero eso nos aboca a un permanente aumento de la presión fiscal para sufragar unas pensiones que no son sostenibles bajo la actual configuración.

Nunca lo fueron, aunque ahora el debate ya no puede ser escamoteado, porque el problema, y gordo, está ahí. Y si subes las cotizaciones sociales, al final lo que consigues es penalizar la creación de empleo, con lo cual te puedes acabar cargando la propia fuente de financiación del sistema. Todo un dilema de por donde actuar. Y es que el debate se plantea en si subir una u otra cosa, no en la forma de acometer una rebaja de las pensiones actuales, ya que harían que el que propusiera semejante cosa pudiera amanecer fusilado.

El debate está servido y llevará tiempo. El caso es que dentro de 20 o 25 años veremos un modelo de pensiones mucho más asistencial que el actual. Es decir, las pensiones más altas quedarán limitadas de forma importante, y al final lo que acabará recibiendo la mayor parte de la gente será una ayuda asistencial, que le permita sufragar aspectos básicos de la vida, pero poco más. Ninguna alegría, sino todo lo contrario, será algo un tanto miserable, pero eso es lo que hay. Por no afrontar los debates con la suficiente antelación. ¿A quién le gusta hablar de cosas serias y que pueden hacer que la gente se preocupe? Aquí lo esencial es como en la época romana: Pan y circo al pueblo para que no se preocupe de nada. Y que disfrute del espectáculo.

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Yo, mientras discutimos estos temas, me fumo un puro.

Y aparece la necesidad de planificar el futuro

Y sobre todo, de ahorrar, para afrontar las dudas que se avecinan sobre nuestro sistema de previsión pública, que son muchas y de difícil solución. Lo que parece meridianamente claro es que debemos ir pensando en realizar aquellas acciones, como ahorrar, que si podemos hacer ahora. Y destinar ese ahorro a activos que sean capaces de crecer con el tiempo y facilitarnos una cierta tranquilidad a la larga. Pero para ello, no sólo deberemos sentir la necesidad del ahorro. También deberemos entender y comprender que la mejor inversión son los activos reales, las empresas con beneficios recurrentes y buena generación de caja. Nada de fondos garantizados, renta fija o plazos fijos. Pero este es otro de esos retos que se antoja sumamente difícil de conseguir, y es que la gente consiga alcanzar un buen nivel de cultura financiera. Algo imposible. Sería algo así como la cuadratura del círculo.

Posibles soluciones

Desde mi punto de vista, sólo hay una. Y es que cada uno ahorre lo que pueda y se prepare para cobrar una pensión baja. Salvo que veamos un cambio estructural en la economía muy potente, y que indudablemente vendrá de la mano de la robótica, el pequeño ahorrador debe empezar a pensar en su futuro, porque no es nada claro. Lo que no ayuda es que la clase política trata de huir repetidamente de un debate serio al respecto, y en el que cada cual busca explotar el rédito electoral, ya que es un tema “sensible”. Sobre todo sensible porque están jugando con la ignorancia de la gente. Y la gente tampoco quiere aclararse las cosas. Prefieren dedicar horas a los bodrios de telebasura antes que preocuparse de cómo afrontar el futuro.

 

 

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2 Comments

  1. Gran artículo.

    Directo al corazón del asunto.

    Enhorabuena.

    • Inversor despistado

      Muchas gracias por el comentario. El problema de fondo es realmente grave y lo alucinante es que nadie se da por aludido. Ni la clase política, que debieran ser los primeros en dar la voz de alarma. Pero que va. ¿Que podemos esperar de una clase política mediocre y centrada en sus interes personales y/o partidistas? Como comento en el artículo, creo que seguimos como en la época romana del pan y circo.

      Gracias nuevamente por la opinión y un saludo,

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