El debate de las pensiones es una de esas cosas que, cada cierto tiempo, el gobierno de turno se encarga de introducir en el debate público con un claro objetivo: Reajustar (a la baja, claro) el sistema. Pero este problema no es nuevo. Es muy antiguo, y cuyo culpable principal, son los diversos gobiernos habidos en los últimos 30 años que han huido sistemáticamente de un problema de largo plazo contra el que vamos a chocar frontalmente. Sí o sí.

¡Bienvenidos al circo de las pensiones!

Sin duda, para mi resulta gracioso, pero a la vez triste, ver como cada cierto tiempo, se introduce el debate de las pensiones en el debate público. No es nada nuevo. Es algo tan habitual como un problema que ya hace 30 años se debatía en círculos académicos como un problema de largo plazo, al que convenía poner solución. Sin embargo, nuestra clase política siempre ha brillado con luz propia por su feroz miopía y nulo interés por el bolsillo de los ciudadanos. Sólo les interesa lo que produce rendimientos a corto plazo en términos electorales o de imagen. Pero no les interesa nada de otras cosas que afectan, y mucho, a sus ciudadanos en el largo plazo. Es eso que suelo decir de que, después de 2.000 años, seguimos como en la época romana: Pan y circo para callar al pueblo.

El problema de las pensiones

No es nuevo que la seguridad social afronta un déficit anual entre los ingresos y los pagos que ronda los 15.000 millones de euros actualmente. Es decir, cada año, la Seguridad Social tiene un desfase negativo de 15.000 millones. O si se prefiere: Es una diferencia que debe ser reequilibrada.

De hecho, ese es el motivo por el que se han dilapidado el famoso fondo de reserva. Ahora, acabado el fondo, toca ver que se hace para tapar ese agujero. Y ahora si comienzan las prisas, porque ahora si no se soluciona, eso va directo a incrementar deuda pública en vena. Unos dicen que elevar los impuestos, otros que ampliar el número de años para calcular la pensión a cobrar, otros que elevar más la edad de jubilación o hacer una ajuste general a la baja de las pensiones….. Propuestas de todo tipo. Pero se olvidan muchos factores. Por ejemplo, que los nuevos pensionistas que entran al sistema lo hacen con pensiones mucho más altas que los que fallecen.

Pero además, entran muchos más pensionistas de los que fallecen. En definitiva, la carga de las pensiones va a seguir creciendo sin control, y no hay forma de conseguir reducir ese déficit que va más de forma automática. Es más, aunque se reduzca en uno o dos años, el sistema tiene una deriva que va a motivar que ese déficit siga y siga creciendo sin control. Por tanto, es un sistema abocado a un ajuste duro. ¿Y que es un ajuste duro? Una rebaja generalizada de los pensionistas que están cobrando ya sus pensiones. Que, además, seguramente que afecte de forma más abultada a aquellos que tengan pensiones más elevadas. Porque recordemos que nos encaminamos a un sistema de pensiones asistenciales, más que contributivas. Esto será así en el largo plazo.

Aquí nadie sabe nada, y el gobierno, mira a otro lado

Generalmente, todos los gobiernos de los últimos 30 años han ido siguiendo la máxima de no hacer nada hasta que es demasiado tarde. Entonces, cuando los acontecimientos obligan, se toman medidas, que, generalmente, son muy perjudiciales para los afectados, porque ellos pensaban que las normas de juego del partido estaban claras, aunque al final se dan cuenta de que no estaban tan claras, y se cambian las normas a mitad del partido. Esa es la inseguridad jurídica que tanto gusta en España, y sobre todo, a los diferentes partidos.

El problema del sistema actual es que, en los primeros años, el sistema de pensiones era muy favorable para el estado, ya que recaudaba más de lo que ingresaba. Esta circunstancia ha ido variando con el tiempo, conforme a el sistema crece y la población envejece. Y además, el sistema de cálculo de las pensiones hacía que estas fueran extraordinariamente ventajosas para el ciudadano, pues, bajo ciertos criterios, y con un bajo nivel de aportación, podía conseguir una buena pensión de jubilación. En definitiva, no había proporción entre pagos y cobros. Y este es el ajuste que se ha venido haciendo desde las primeras modificaciones, allí a finales de los 90. Eran retoques, meros retoques, que no solucionaban el grave problema al que nos enfrentamos.

El gobierno, endeudado hasta las cejas

Y es que ahora nos encontramos con que el Estado afronta retos absolutamente insuperables. Porque no sólo tiene este problema que estamos comentando. Es que el Estado afronta, por culpa de esos déficits crónicos, un endeudamiento impresionante. Ya ha superado el 100% del PIB (aunque recientemente se ha rebajado esa deuda gracias al fuerte crecimiento económico, pero cuidado, se ha rebajado en términos relativos). Es una deuda que no deja de crecer en términos absolutos, aunque algún año se contenga por el crecimiento de la economía en términos relativos, como es el caso. En términos absolutos, es decir, en cantidad total debida, el Estado no ha dejado de ver como crece su deuda en los últimos 45 años. Imagínese una familia cuyo endeudamiento no deja de crecer en 45 años. ¿Que le puede pasar? Hace muchos años que estarían desalojados de su casa. Ipso facto, sin más. Pues ese es el reto que afrontan los estados europeos, y en especial, España. Los niveles alcanzados de deuda, unidos a problemas como la carga de las pensiones o la carga que generan 3,5 millones de funcionarios son retos imposibles a los que enfrentarse. Es algo que no deja de preocuparme. Ya lo comentaba hace casi dos años en este post. Y más recientemente, lo he vuelto a tratar en este post. Afrontamos un 2018 y 2019 en el que la subida de tipos puede causar estragos. Y problemas muy serios con las pensiones.

No es tan raro un default… Si, también se ha comentado alguna vez en el blog: España ha impagado muchas veces, concretamente unas 7 veces en los últimos 350 años. Así que bueno, nada nuevo bajo el sol. Como siempre, es una cuestión de tiempo. Veremos cuando llega el ajuste. Y el susto.

Pero es que al tiempo que observamos todo este panorama, podemos ver oportunidades o amenazas, según se mire, que transformarán nuestra estructura económica en los próximos años. Es la robótica. Aunque soy optimista al respecto, como ya comenté en su momento en este post. Pero eso implica un gran esfuerzo de transformación y de cambio, que quizás no quiera aceptar mucha gente por aquello de no salir de su área de confort.

¿No hay solución?

Pues el tema de las pensiones tiene solución, pero no una solución popular. Y es acabar de ajustar permanentemente las pensiones a la evolución del PIB. Y ajustar las pensiones de los que ya las cobran, lleven pocos años o muchos en el sistema. Pero esto no es fácil porque son muchos millones de votos. ¿Quién cargará con el muerto? Nadie. Así que se cocinará una solución que será un parche para unos pocos años, por lo que el debate volverá a aparecer a los 3, 4 o 5 años de nuevo. Porque el sistema es insostenible bajo la configuración actual. Ni la reforma de 2013 fue suficientemente profunda ni dolorosa porque faltaba voluntad política. Por eso, estamos abocados a un proceso doloroso de largo plazo. Porque nadie quiere afrontar el problema real.

¿Tengo alternativas?

Pues la verdad es que las alternativas que se ofrecen son que cada uno se busque la vida. El gobierno ahora parece que le ha gustado la idea de que el ciudadano “ahorre”. Y comienza a meter esta idea en el debate público. Pero… ¿No debía de haber pensado esto hace ya algunas décadas?

El ciudadano medio, en todo este debate, también debería reflexionar. ¿La gente ahorra suficientemente? No. La gente quiere jubilarse pronto, cobrar mucho y ya está. Es lo que comentaba en su momento en este post. Y eso también afecta negativamente al sistema. Porque a nivel agregado, este tipo de decisiones también perjudican, y mucho, al sistema.

Como instrumentos, tenemos actualmente los planes de pensiones. Pero los planes de pensiones tienen muchos problemas. Del tema de los planes ya comenté en su momento en dos post, uno en Rankia y otro en este post. Los planes de pensiones afrontan un escenario complejo. Y por ello, hay otras alternativas mejores.

En fin, que al final, realmente lo mejor para las pensiones de los futuros jubilados son los medios que uno se pueda dar. Porque de las arcas públicas, está claro que poco podemos esperar, ya que las cuentas públicas están colapsadas: Demasiados funcionarios y un sistema de pensiones quebrado.