El pequeño cliente todavía no se ha dado cuenta, pero la banca está cambiando de forma dramática. El entorno actual de tipos de interés en mínimos es realmente un reto mayúsculo para la banca y sus estructuras, pensadas para sobrevivir en un nivel de tipos de interés mucho más alto que el actual.

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Muchos son los que hay…. ¿Cuantos quedarán?

El pequeño ahorrador no entiende que por sus depósitos se puedan pagar un 0,10%, 0,20% o 0,40%. Y no es para menos. Habituado a tipos del 2%, 3% o 5% no acaba de comprender como le afecta la represión financiera mundial, es decir, de que forma los tipos de interés tan bajos le están penalizando, fundamentalmente porque los bancos centrales han lanzado programas cuantitativos tan agresivos que vivimos en una auténtica burbuja de liquidez. El pequeño cliente, alejado de los bonos corporativos, bonos gubernamentales, está más acostumbrado a ir al banco y a negociar las condiciones de su plazo. Y es que la deuda de los Estados soberanos, le pasa factura al pequeño ahorrador y este no se entera.

Sí, recordemos que los tipos tan bajos ayudan a soportar la deuda soberana, porque si fueran más elevados podría darse el caso de que empezaramos a ver alguna quiebra de gobiernos soberanos. ¿Y como explicamos luego que el Estado da garantía a los depósitos? ¿Puede garantizar un depósito un Estado quebrado? Todos los gobiernos occidentales adolecen del exceso de endeudamiento, que invalida esa garantía, que, aunque exista sobre el papel, es más una garantía sólo válida en el plano teórico, porque en el plano práctico sería insorportable para cualquier Estado. De ahí los cambios que ha hecho la UE para que cada banco se tenga que sujetar por sus propios medios, sin apoyos públicos. Se están preparando para que, si en el futuro hay una quiebra bancaria, esa quiebra no se lleve por delante al Estado, que ya está enfermo por los niveles estratosféricos de deuda. Es de cajón. ¿Alguien entiende que una enfermo pueda ayudar a otro enfermo? Pues ese el caso que ocurre con los Estados, asunto que ya traté el otro día en otro post sobre el brutal nivel de deuda pública.

Claro, todas estas cosas quedan muy lejos de la tele y de los programas del corazón, los grandes triunfadores de la parrilla televisiva. La gente siempre dice aquello de que no me líes, que no quiero quebraderos de cabeza. Y es ahí donde empiezan las sorpresas cuando los clientes acuden a su banco a negociar los tipos y se encuentran con ofertas en niveles de entre el 0,05% y el 0,40%, excepto en casos puntuales, que se superan esos niveles por acciones comerciales concretas de algunas entidades. Y es que hemos llegado al punto en que muchos clientes amenazan al banco con cancelar sus cuentas si no les pagan más (porque si van a la competencia no les van a ofrecer más y por ello prefieren intentar forzar a su entidad) y se llevan la chafa al ver como se les ofrece la cancelación de sus posiciones de forma inmediata. Ospas…. ¿Desde cuando el banco te ofrece cancelar la cuenta? Sí, muchos pequeños clientes se están llevando auténticas sorpresas al comprobar como su maniobra a la desesperada les da el resultado que no se esperaban: La invitación a dejar la entidad.

Lo más simpático es ver como muchos clientes se quedan helados si el que se lo dice es el propio director de la oficina. Pero hay otros muchos, que al ofrecerle la cancelación el comercial solicitan hablar con el director porque se quedan cortados por la respuesta que han obtenido a sus demandas. Y lo mejor es que el director les confirma lo que les ha dicho el comercial de turno: Ahí tienes la puerta.

El entorno para la banca es extraordinariamente dificil, y ha llegado el momento en que las entidades han comenzado a priorizar. Antes, como los tipos estaban más altos, primaba el volumen. Muchos pequeños clientes hacen mucho. Pero ahora se va a lo contrario. No se quiere a los pequeños porque generan carga de trabajo y no dan rentabilidad, por lo que es mejor que se marchen y cancelen las posiciones.

Y es que el pequeño cliente, aquel que tiene posiciones menores a 30.000 euros, simplemente no interesa. Da igual que tenga el dinero sin remunerar, con tipos bajos o como quiera. El banco quiere que se vaya porque ocupa espacio para atender a los clientes de volumen más elevado. De ahí que también que se le empiecen a aplicar las comisiones a diestro y siniestro. Es una forma elegante de decirle que te vayas, sin decirlo. Pero ahí va. Y si te quieres quedar, pues muy bien, pero vas a pagar una fortuna. Realmente, los entidades están empezando a trasladar a este pequeño cliente los costes que le genera. Y son muchos.

Pero te pueden eximir, eso sí, a cambio de que empieces a contratar otros productos que generen venta cruzada y así, generen comisiones al banco. Porque con los tipos tan bajos, al banco le da igual que haya muchos o pocos recibos, que haya nómina o no, lo que se valora es que sea un cliente de volumen y que genere otros ingresos que le permitan a la entidad darle un servicio que se merece: Valores, seguros, fondos, planes de pensiones, derivados OTC, y en general, todos aquellos productos distintos del tomar dinero prestado.

En definitiva, al pequeño no lo quieren. Y lo peor es que el cliente todavía no se ha dado ni cuenta. Sigue con el disco de antes, de hace 10 años. Por eso las sorpresas ante las invitaciones a abandonar las entidades. Hace 10 años, con los tipos de entonces, el volumen compensaba. Se podía atender la estructura de costes sin problemas, aunque ya entonces más de la mitad de los clientes de las entidades no generaban beneficios a estas o eran generadores de pérdidas (Esto no se lo cree ninguno de los minoristas, pero es una realidad más que palpable, basta interesarse un poco).

Y claro, con tipos tan bajos lo que están empezando a hacer es empezar a quitar a los clientes que generan más pérdidas. Como con esos clientes no se puede conseguir más negocio o se les fuerza a que incrementen el negocio con su entidad o se les cobren más comisiones que permitan atender los costes que generan a la entidad, y en consencuencia, reducir la pérdida que ocasionan al banco. O acepten el desvío a los canales online, donde las estructuras de costes son muchísimo más livianas y permiten atender al mismo cliente a menos de la décima parte de coste.

Por ello, avanzamos al modelo en que las oficinas serán los canales de atención a los mejores clientes de las entidades, lo cual no significa que tendrán peores condiciones que en los canales online, sino que tendrán un servicio personalizado que no se ofrecerá al público masivo, que está condenado a entenderse con las máquinas para evitar los costes asociados al servicio personalizado.

Además, esta no es la única vía de actuación de las entidades. ¿Porqué se habla tanto de las fusiones bancarias? Pues porque son necesarias para reducir los costes operativos. Los bancos están dedicidos a actuar con las dos palancas que pueden hacer incrementar los beneficios en un entorno en el que su vía fundamental de ingresos, los interes, ha quedado reducida a la nada. Y para ello, jugarán un papel clave las comisiones y la reducción de gastos operativos, que permitan obtener una adecuada rentabilidad al capital de los accionistas.

¿Porque ahora están tan bajos los bancos? Pues por esos motivos. Pero como en todas las industrias en reconversión, pasará el temporal y luego vendrán los frutos. Aunque es cierto que podremos ver como los bancos van a pasar 3 años malos, en tanto se producen todas estas transformaciones que están llegando a la banca, y que parecen ser tendencias para quedarse, ante las expectativa de tipos bajos para un largo periodo de tiempo. En 2020, los bancos no se parecerán en nada a lo que son ahora. ¿Es una oportunidad de inversión? Pues quizás sí, porque los precios a los que cotizan algunos es de aunténtica quiebra. Y si con estas medidas que están tomando consiguen compensar la bajada del margen de intereses, podremos volver a ver una fuerte generación de resultados que hará que estas entidades vuelvan a ser un destino interesante para invertir.