Inversor despistado

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El hundimiento del Popular (I)

Finalmente, el Popular, ha caído. No es que sea crónica de una muerte anunciada, pero los números son tozudos y no admiten medias tintas. Pero realmente…. ¿Tanta culpa ha tenido la última dirección, con Saracho al frente, o los problemas venían de mucho atrás? ¿Y que papel han jugado otros agentes? Vamos a hacer un recorrido al respecto en esta serie de 3 post en los que trataremos el asunto.

Es la pregunta del millón: Saracho ha estado 107 días al frente de una empresa que arrastraba muchos y diversos problemas. Así que, aunque sólo sea por pura lógica ¿No se debería pensar a priori que todos o la mayor parte de los problemas pertenecen al anterior presidente? ¿Tendrá alguna responsabilidad la persona que dirigió la entidad durante 13 años?

Ángel Ron, una breve retrospectiva

Ángel Ron llegó como pupilo de los Valls, los míticos banqueros que convirtieron al Popular en un fabuloso negocio: Entidad aburrida donde las haya, totalmente previsible, muy rentable y con una base de cliente absolutamente fiel y paradigma del sector bancario. A este lumbreras se le ocurrió lanzarse a crecer con el mítico plan SUMA, que pretendía disparar el beneficio operativo en sólo 3 años (aunque no se contemplaba hasta qué punto podría dispararse el riesgo operativo de la entidad). La historia de las empresas es tozuda y muy darwinista: El que tiene prisa, acaba en el pozo. Y es lo que le ha ocurrido al Banco Popular.

Asumió un nivel de riesgo altamente elevado, que hizo que, en 2012, el banco tuviera operaciones con colaterales ligados al inmobiliario superiores a los 45.000 millones de euros. Todo un record…. ¡Pero ojo, que eso es casi una tercera parte del total del balance del banco! Dinamita pura.

Y llegan los test de stress: No me estreses.

Llega 2012 y nos comienzan a hablar de los riesgos del sector financiero. De que si los test de estrés y demás. Oliver Wyman dijo que, el Popular, en el escenario de máximo estrés, puede tener unas pérdidas de 3.250 millones de euros. Realmente, se trataba de un escenario altamente benigno (y eso que era el escenario más adverso) como hemos comprobado a posteriori. El Popular decide ampliar capital en 2.500 millones y dejar claro que son “muy solventes”.

Como son tan solventes, en 2013 se anuncia otra ampliación de capital, de 450 millones de euros con exclusión del derecho de suscripción preferente, para dar entrada a nuevos accionistas (que son los mexicanos). Y se sigue con el discurso de que somos muy solventes y vamos sobrados de capital. De hecho, vamos tan sobrados de capital que en ese mismo año se decide vender Aliseda, venta de la que obtienen 450 millones de euros y afloran plusvalías de la participación que retiene en balance, lo que al final se traduce en un resultado total de 800 millones de plusvalías afloradas (por pura necesidad, aunque eso no se dice). ¿No hay suficiente? Pues a esto se le suma la venta de la filial de tarjetas, la actual Wizink, en 2014, para permitir aflorar otros 400 millones de plusvalías, una parte por lo que se vende, pero otra parte por la parte del capital de Wizink que el banco retiene. ¿Alguien hablaba de necesidades de capital? Nosotros no, que somos muy solventes, repetía por activa y por pasiva su defenestrado presidente Ángel Ron.

No contentos con tanta venta, y como en la casa parece que hacía falta mucha provisión (vete tú a saber cuántos muertos ya sabrían ellos que tenían en el armario), también se venden en 2013 la red de cajeros y la red de TPV´s, en una operación que casi es única en el sector porque se trata de un negocio muy maduro y con una alta rentabilidad y seguridad, lo que hace que nadie más lo haya vendido (quizás porque nadie tenía tantas necesidades).

Y nos atropella el tren de la bajada de tipos de interés

Los test de Oliver Wyman de 2012 contemplaban un escenario adverso consistente en una bajada de ingresos debido a una nueva crisis unida al repunte de tipos. Pero ocurre lo contrario, lo que nadie en todo el sector pensó que podía pasar: Una etapa de bajada de tipos hasta niveles imposibles, del 0%. Y mira tú por donde pilla al Popu con el pie cambiado de tercio, como a todo el sector bancario. El banco confiaba en mantener unos elevados ingresos por margen de intereses… que se desploma.

Pero el problema está en que sigues teniendo en balance muchas refinanciaciones con tipos elevados y cuyos intereses pasan a engrosar el margen de intereses, a pesar de que no se cobran porque los deudores no son solventes. Es lo que se denomina una patada para adelante: Refinancias al moroso, con tipos de interés elevado, aunque para pagar los intereses le das más dinero, lo que hace que computes como ingresos algo que efectivamente no has ingresado, al tiempo que haces el agujero más grande, ya que esos “ingresos” por intereses lo que hacen es incrementar la deuda de un moroso que es, fehacientemente, insolvente.

Y así llegamos a 2016

Parece que la dirección debió pensar que esto ya clamaba al cielo, y en ese año es cuando al final se deciden a realizar el ajuste que llevaban difiriendo desde 2011: De ahí que decidan lanzar en junio de 2016 la última ampliación, pero con un plan de negocio que parece que tenía muchas inexactitudes, como se ha podido comprobar a posteriori, con el cierre de cuentas de 2016 y la “reexpresión” de ciertas partidas.

Resulta que al final las dotaciones son mucho mayores de las que se comunican al mercado en ese momento. De hecho, dijeron que “sólo” se provisionarían por insolvencias la módica cantidad de algo más de 4.500 millones de euros (vaya, que aparecieron de repente) cuando al final, con el cierre de cuentas, esa cifra se eleva hasta los casi 6.000 millones de euros, euro arriba, euro abajo. ¿Es de recibo tanta diferencia?

Comienzan las peleas en el consejo

Como ya se ha comentado en este blog, al tiempo nos encontramos con unas peleas numantinas en el consejo. Tras la brutal ampliación de capital de 2016, Ron accede a aniquilar a uno de sus secuaces, en este caso al consejero delegado, un palmero de sus nefastas políticas, al tiempo que se ficha a un consejero delegado externo que lleve el día a día de la entidad y que, sobre todo, nada tenga que ver con el banco. El asunto se trató en este blog, en un post en el que quedó meridianamente claro que Ron había sido absolutamente relegado, ya que como se titulaba la entrada, “el Popular aparca a Ron”. Quedó de figurante, porque muchos miembros del consejo estaban contra el todavía presidente.

Pero no contentos con ello, el consejo seguía siendo un auténtico hervidero de dimes y diretes. Los mexicanos querían hacer una toma de control, Arias, el chico del Pastor que primero se ponía de perfil, luego se alía con los mexicanos, el secretario sigue fiel al presidente…. Una auténtica batalla campal que acaba en una maniobra nunca vista en las grandes empresas españolas, y es la destitución del Presidente a manos del Presidente de la Comisión de nombramientos y retribuciones. Es ahí donde se acuerda el nombrar un nuevo presidente, tras aceptar su marcha forzosa. Tras buscar y rebuscar y tras haberlo desechado en un primer momento, es Emilio Saracho el elegido para llevar las riendas de una entidad que ya era pasto de las llamas (no de las del Santander, sino de la basura financiera que alojaba).

Aparece Saracho

Se encuentra al presidente, que, tras muchas entrevistas, se da cuenta de la situación del consejo: Un consejo dividido, con intereses contrapuestos y cuyo futuro es absolutamente negro porque cada cual tiene sus propios intereses, sus simpatías y sus enemistades.

Saracho, hombre curtido y experimentado en banca de inversión, no era (ni es) un pipiolo inexperto. Sabe lo que son estas cosas, y cómo manejarlas, sin olvidarse de las consecuencias legales de todas sus acciones. Nada más aceptar el encargo de presidir el banco, Saracho dice que sólo asumirá el banco una vez firmadas las cuentas de 2016. Él no quería saber nada de los muertos previos, que, por intuición pura y por experiencia, se olía. “Aquí huele a muerto. Pues yo no he sido”, como decía el título de la película de martes y 13. Por eso el no quiso convertirse en presidente hasta que el anterior presidente hubiera firmado las cuentas de 2016.

Pero claro, una vez formuladas las cuentas de 2016, llega Saracho, y tras algunas comprobaciones, le aparecen algunas partidas “escondidas”: Y llegamos al momento en que el banco comunica al mercado la “reexpresión de las cuentas”, que no es ni más ni menos que otros 600 millones de dotaciones que tiene que realizar contra las cuentas de 2017 por “huecos” que encuentra (evitando reformular las cuentas de 2016, por los problemas legales que generaría). Pero no sólo eso, sino que cosas como la cartera inmobiliaria, que llevaba varios años sin tasar, se convierte en otro problema. ¿Cuánto vale algo que hace mucho que nadie valora?

Y es ahí donde puede que el ya expresidente decida que, lo más sencillo, es acudir a una operación corporativa, antes las diversas deficiencias que empieza a ver en el día a día. Porque una ampliación presenta muchos y muy diversos riesgos de ejecución.

 

Continuará…. (enlace al segundo post)

 

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4 Comments

  1. Pepe

    Y se olvida Ud. del ere de finales de 2016 que redujo la plantilla un 20 %. ¿Cree Ud. que ese ere pudo tener algo que ver con el desenlace final de la entidad? Me refiero a preparar la situación para hacer más atractivo el banco, si es que cabe, a un entonces hipotético adquirente, ante lo que tal vez algunos ya más que barruntar daban por casi hecho.

    • Inversor despistado

      Pues yo creo que no. El ERE viene motivado por la necesidad de la entidad de reducir costes para, de alguna manera, tratar de incrementar el beneficio neto. Porque realmente pocas cosas más se podían hacer. ¿Se volvía a ampliar capital? La ampliación de capital de 2016, como se ha demostrado a posteriori, fue una ampliación “de emergencia”, para tapar huecos, pero que ni mucho menos resolvía el problema del inmenso lastre que arrastraba el banco. Que duda cabe de que el ERE, de cara a una venta, situaba mejor a la entidad para acometer el proceso con garantías de éxito. Sin embargo, y como se ha comprobado posteriormente, los problemas del banco eran mucho más grave de lo que se decía. Que duda cabe que, tras la resolución del banco, es llamativo que el entonces presidente, Angel Ron, se haya apurado a contratar a uno de los abogados penalistas más reputados de España. Parece que lo va a necesitar.

  2. Pepe

    Por cierto, espero con ansiedad la segunda entrega. Saludos.

    • Inversor despistado

      Ya está publicada. Aunque la parte con sustancia interesante es la tercera. Se publicará el día 3 de Julio. Saludos.

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