Inversor despistado

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El pequeño inversor ante la represión financiera: No hay camino

Estamos viviendo un tiempo difícil para el pequeño inversor, especialmente para el público más conservador, aquel que por convicción o por necesidad, está convencido que la mejor inversión es el plazo fijo.

Pitas, pitas.... Venid comingo que tengo muchos de estos

Pitas, pitas…. Venid conmingo que tengo muchos de estos

Resulta curioso ver como desde 2010 hasta 2013 los pequeños inversores estaban encantados de ver como podían colocar sus plazos fijos a tipos de interés realmente atractivos, unidos a las ventajas de la solvencia que, de cara a este inversor, le aporta la entidad bancaria (No entraré en el tema de si los bancos son solventes y sobre la capacidad de esfuerzo del FGD ante un gran quiebra, que da para un debate completo).

Además, muchos, con toda la legitimidad del mundo, iban de flor en flor con sus ahorros intentando obtener ese medio punto o punto a mayores que podían obtener por cambiar sus ahorros de banco. Pero llega 2014, y sobre todo, en este 2015, y vemos como los depósitos pegan el gran bajón. Los únicos que ofrecen rentabilidades superiores al 1% conllevan, generalmente, vinculación del cliente a la entidad. Y el que quiera un depósito sin vincular, con suerte le dan un un 0,4% o 0,6%, depende de entidades. En cualquier caso, son rentabilidades bastante bajas en términos nominales, especialmente para el ahorrador que viene de ver tipos al 4% no hace tanto. Y ya ni siquiera hablo de comparar balances entre entidades….

Y es aquí donde empieza a sorprenderme el pequeño ahorrador. ¿Porqué no se hace un análisis reflexivo del motivo de esos tipos tan bajos? Pues es bien sencillo: El problema es la deuda que han asumido los estados tras la salida de la crisis, que, a mi juicio, resulta ya impagable por su propia evolución dinámica. Aunque esto ahora nadie se lo plantea ni se lo cree. ¿Cómo va a impagar su deuda el Estado? Eso es imposible, pensarán algunos. Sin embargo, basta remontarse a la historia de España, por ejemplo, para ver como este sería uno más de los múltiples impagos que ha cometido el Estado. Sí, ese que parece que puede con todo.

Naturalmente, cualquier impago será negado una y otra vez hasta el preciso instante del impago. Y luego la gente se sorprenderá, se llevará las manos a la cabeza: “¡Quien iba a pensar esto!“, dirán algunos. Pues muy sencillo, basta echar cuentas y ver un poco de historia. A pesar de los errores de los que se les acusa a los profesores Reinhart y Rogoff en sus cálculos, es indudable que un nivel de deuda que exceda niveles del 90%-100% son, históricamente hablando, impagables. Aunque a lo mejor en esta ocasión estamos equivocados, y el Estado se convierte en una impresionante máquina de generar cash. Lo cierto es que si esto ocurriera, tenemos la desgracia de que, en España como en otros paises, a los políticos se les podría la cabeza a mil para ver en que gastar ese dinero, que les quema en las manos. No pueden ahorrarlo, dedicarlo a pagar deuda, a reducir el tamaño del Estado. No, todo lo contrario: A gastar, porque el dinero de todos no es de nadie. Y por eso la hipótesis de los profesores resulta tan plausible.

Llegados a este punto, debemos pensar, y ¿Si el Estado reestructura la deuda? Pues bien, eso es lo que se dice una quita. Y evidentemente la quita la sufrirán los tenedores de deuda pública, que son los particulares (bien directamente o bien a través de fondos de inversión) y las entidades financieras (que son los grandes tenedores de bonos públicos). Y por mucha solvencia que tengas, a lo mejor algún banco se tambalea, con lo que tendrías que rescatarlo. ¿O lo dejas caer? Uffff…. Entramos ya en la espiral. Y volvemos al comienzo de este post. ¿Realmente merecen la pena los depósitos?

Estamos en un momento en que los bonos son peligrosos por la burbuja que se ha creado en torno a ellos, por los bajos tipos. Pero es que una subida, puede tener consecuencias de gran calado en los gobiernos: ¿Que harían para pagar los mayores intereses? ¿Subir impuestos? ¿Bajar gastos? Seguro que gastos no, que eso puede hacer perder algún voto. Así que toca impuestos. ¿Y si no llega? ¿Y si al tiempo los inversores internacionales se dan cuenta de que no eres solvente? Toca la estampida y llegan las fire sale. Y sálvese quien pueda. Es cuando llegan los problemas serios y nos damos de bruces con la realidad. Eso sí, te dirán que nos atacan ordas de especuladores ansiosas por hundir el país. ¡Por favor, no me tomes el pelo! Lo más adecuado sería decir al político que eso es por su nefasta gestión, pero antes que reconocer el error, es mejor hacerse la víctima. Porque otra cosa no, pero tenemos una clase política que brilla con luz propia por su ignorancia financiera (y eso que dirigen la empresa más grande del país).

Pero si esto se ve venir, ¿Cómo no haces algo, pequeño inversor? Pues porque en general la gente prefiere las cosas fáciles. La famosa “zona de confort”: Aunque me paguen poco el plazo, prefiero el plazo, que es “seguro”. Si ocurriera algo de lo comentado, habría ordas de gente diciendo eso de que a ver quien se iba a esperar esto de la reestructuración de la deuda pública. Entonces, ¿La gente no se plantea que hay más allá del plazo fijo? No. Ya lo dice el siempre brillante Warren Buffet: El letargo que raya en la holgazanería, sigue siendo la piedra angular de nuestro estilo inversor”. Brillante. El inversor prefiere tirarse dos semanas comparando viajes para ahorrar doscientos euros, pero generalmente (y no todo el mundo), se tira un par de horas (si llega) para ver que hace con sus 80.000 euros del plazo.

Eso sí, no quieren fondos, que son muy ariesgados. Aunque eso sí que da para muchos post, así como las malas artes de algunas entidades financieras comercializando fondos, porque hay bancos en los que el que hace negocio es la propia entidad, no el cliente.

Y luego que digan que las cosas están muy mal….

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2 Comments

  1. gorka

    Muy interesante lo que dices,pero no comentas lo que tenemos que hacer los minoristas para librarnos de la quita.Un saludo

    • Inversor despistado

      Pues efectivamente, la quita llegará en algún momento. De hecho, es posible que el próximo año tengamos alguna que otra tormenta monetaria. ¿La solución para evitar una quita? No tener activos susceptibles de quita. Te invitaría a leer más el blog, ya que puedes obtener una idea de cómo protegerse en un entorno de represión financiera como el que vivimos. Y que tendrá consecuencias, quizás antes de lo que pensamos. Un saludo,

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