Inversor despistado

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El Popular aparca a Ron

Esta semana pasada se ha visto en los medios de comunicación la reordenación de Banco Popular que ha decidido el nuevo consejero delegado, Pedro Larena. El cambio que de momento se ha hecho público contiene interesantes ideas que no han sido analizadas con cierta profundidad, y que creo que tienen un transfondo realmente sorprendente. De hecho, ¿Alguien se ha parado a estudiar las implicaciones del nuevo organigrama? Vamos a estudiar esos cambios que han llegado con el nuevo consejero delegado.

ron

El nuevo organigrama

Sin duda, este es el aspecto más revolucionario de la nueva estructura de Banco Popular. Así queda el pastel:

 

popular-organigrama

Fuente: El Economista

 

Sí. Es realmente interesante. Lo primero que llama poderosamente la atención es que el consejero delegado depende de… ¡Nadie! Además, es el consejero delegado el que pilota todas las áreas estratégicas del banco: La dirección financiera, la gestión del día a día del negocio, los negocios especializados, la dirección que debe llevara a cabo el cambio digital en el banco, la división que gestiona los medios y la dirección de activos inmobiliarios. Es decir, el consejero dirige TODO.

Pero hay más. Otro apunte interesante es que dependiendo del presidente está la dirección de Marca y comunicación y por otro lado la secretaría técnica. Es decir, el presidente dirigirá las campañas de publicidad, decidirá a ver a quien se le compran los folios para las oficinas, determinará como se colocan las mesas en las oficinas…. Vamos, que le han dejado un tanto limitado en sus competencias.

Entonces si el consejero delegado no depende del presidente y además el que corta el bacalao es el consejero delegado, la pregunta que se haría cualquiera es: ¿Y que pinta el presidente? Esa es la pregunta del millón. Parece que todo esto debe estar íntimamente relacionado con las batallas que se deben haber librado en el consejo de administración y que alguna cosa ha trascendido de forma pública. Sabemos el enfado de los mexicanos después de perder más de 300 millones con su apuesta por el banco. Además, parece que Allianz también estaba algo enfadada, aunque estaba dispuesta a contemporizar en mayor medida porque tiene un importante negocio con el banco. Los únicos que deben haber apoyado al presidente deben haber sido la Unión Europea de Inversiones (3% del capital) y posiblemente la sindicatura de accionistas, que no deja de ser un instrumento de control al servicio de la presidencia y sus intereses. Nos queda hablar de Jose María Arias, el presidente del Pastor, que en este caso se comenta que debe haber optado por ponerse de perfil mientras escampa. Y parece que el acuerdo al que podrían haber llegado es dejar al presidente en plan figura decorativa y un consejero delegado con potentes atribuciones. ¿Reportará directamente al consejo de administración? Todo parece indicar que sí, y que la figura de Presidente queda un tanto decorativa.

 

El ajuste de personal

Parece que el nuevo consejero delegado también va  a llevar a cabo un potente ajuste de personal, como ya se venía comentando desde hace algunos meses. Esta semana se ha anunciado un ajuste de 2.800 personas, aunque seguramente que, tras las negociaciones con sindicatos, el ajuste será menor.

La idea es centrarse en prejubilar a la gente mayor de 59 años. Que hay bastante. Y posiblemente se ofrezcan prejubilaciones a gente algo más joven. Empleados de más de 55 años hay más de 3.000 personas, según se comenta en algún medio económico. Y también habrá bajas incentivadas, para el que se quiera marchar, pueda hacerlo bien.

Un buen amigo me comentaba hace ya unos meses que un proceso de reducción de personal de esta envergadura pueda hacer que la entidad se enfrente a un proceso de fuga de talento brutal. Y es cierto. Mucha gente válida se acabará marchando. Y será el reto del banco el afrontar esa salida de la forma menos lesiva posible. Pero también es la gran oportunidad de acabar con el olor a naftalina de la entidad. Veremos como acaba.

Las bajas parece que finalmente se van a centrar en servicios centrales (Unos 500 empleados) y el resto en la red. Veremos como se aplica esa reducción, si afecta sobre todo a personal en contacto con clientes o al staff dedicado a “controlar” a esa gente que trata con clientes. El ajuste, en cualquier caso, es potente, y deberá ser meditado por los riesgos de ejecución que conlleva.

Para finalizar, he de decir que hasta finales de año seguramente que no tengan las cosas claras o incluso, el primer trimestre de 2017. Hay cambios que empiezan a mostrar signos positivos, como el haber dejado aparcado a un presidente que ha sido negativo en su gestión, si bien, por alguna razón, no ha sido destituido. El ajuste de personal es necesario para adelgazar la grasa que le sobra a la entidad de cara a una integración con otra entidad en un futuro no muy lejano. Y es que Popular se integrará con otra entidad, mayor o menor, pero tendrá que crecer para alcanzar ciertas economías de escala imprescindibles en un negocio, como el financiero, que afronta enormes retos en un entorno de bajos tipos, regulación insufrible y crecientes exigencias de capital (que a su vez reducen la rentabilidad del negocio).

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2 Comments

  1. Javi

    Buen análisis. Como siempre.

    • Inversor despistado

      Muchas gracias. El problema que se le plantea al banco es desafiante. Veremos como se comporta en un entorno extraordinariamente complejo, con tipos cero, una regulación brutal y una presión sobre márgenes tremenda. Es la reconversión de la industria financiera, igual que en su momento se afrontó la reconversión de otras industrias, ahora le toca a esta. El papel del nuevo consejero delegado es imponente, ante una labor tremenda.

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