Se preparaba un ajuste realmente potente de la capacidad instalada de la entidad, tal y como se rumoreaba en diversos medios, en línea con el ajuste general que aguarda al sector, ajuste que todavía está en pañales. Analicemos un poco el asunto.

Voy a rezar un poco a ver si salgo del entuerto que he montado

Hablemos de las proporciones.

Comencemos por la proporción. Estamos hablando de un ajuste de 3.000 empleados sobre un total de 16.000 empleados. Esto viene a ser un 19% del total de empleados. No voy a comparar este ajuste con los de las antiguas cajas, ya que todas, sin excepciones, estaban sobrecargadas de personal, y para ello, basta tomar los ratios de negocio por empleado, con lo que esos ajustes no serían comparables con los de Popular. Comparemos con un competidor similar que sí que ha anunciado ajustes, como el Santander. Oficialmente, en Santander, el ajuste es de “sólo” 1.000 empleados en la red y otros tantos en servicios centrales y corporativos. Una vez finalizado el ajuste, Santander reducirá su fuerza laboral en unos 3.000 – 3.500 empleados, aunque el alcance final sólo lo conoce Ana P. Es un 15% aproximadamente de la plantilla de España. Sin contar bajas orgánicas, como tampoco se computan en el caso del Popu. Pero el plazo de ejecución del ajuste de Santander es más largo, lo que genera una menor distorsión en la fuerza comercial.

Pero el Popular amplía ese ajuste a casi un 20%. Y es un ajuste inmediato. Unido a un cierre de oficinas más que proporcional al del Santander. Lo interesante del caso es que debemos analizar el recorte desde otra perspectiva. En una entidad financiera los servicios centrales ocupan una posición importante, y en muchos casos, puede resultar difícil realizar un ajuste en los mismos, o que sea un ajuste de intensidad similar al de la red. Santander tiene unos servicios centrales mucho más grandes que los de Popular, luego puede reducir más el número de empleos, en valor absoluto. Pero en términos relativos, el ajuste de los servicios centrales suele ser más difícil. Es ahí donde las magnitudes varían de forma significativa. Si consideramos que los servicios centrales son un “coste fijo” y la red es el coste variable…. Tenemos que el ajuste de Popular será posiblemente mucho más potente que el de Santander. Porque estará más centrado en red y también en las unidades superiores de red que no son servicios centrales. Veamos otras cosas.

 

Y ahora reorganicemos la red.

El Popu, como la mayor parte de los bancos, tienen exceso de red. El modelo al que tendemos es bastante similar al anglosajón, con menos oficinas y oficinas generalmente grandes, dotadas con mucho personal. El Popu también ha dicho de cerrar unas 300 oficinas. Porque también está el tema de la reorganización de oficinas, para dotarlas de cierto aire de modernidad, con una imagen limpia, y enfocadas a los servicios de valor añadido. Que es lo que genera ingresos. Y lo que no genere, a cobrar por la prestación de servicios.

Esta es otra de las dinámicas del sector. Se acabó tener una oficina en un pueblo de 1.000 habitantes, porque la mayor parte de los habitantes deberán ir a otro pueblo mayor, porque se agruparán muchas oficinas. Este modelo era sostenible con tipos de interés más altos, pero con tipos del 0%, es todo un problema. Y lo será durante tiempo, veremos cuanto, aunque los mercados ya apuntan a un periodo muy largo. ¿Llegaremos al caso japonés? Si tendemos al caso japonés, el ajuste de oficinas será mucho más intenso.

 

Ampliación de capital

Parece que el Consejo de Administración se despertó un día en 2016 y se dió cuenta de que era el banco con, proporcionalmente, más carga, con diferencia, de ladrillo en España. ¡Bienvenidos a la realidad! ¡Ya se acabó el capítulo de Barrio Sésamo y ahora toca afrontar la realidad! Hay ladrillo para dar y tomar. Eso, sí, nunca se han cansado de insistir en las memorias anuales y las notas de prensa de que ellos tenían las coberturas totalmente adaptadas a lo real, y que era el sector el que tenía dotado de más. Parece que se despertaron un día y lo han reconocido. Les ha costado.

Y con la ampliación se elevan los fondos propios a fin de afrontar las pérdidas que posiblemente se generarán por las masivas dotaciones de este 2016 (si es que al final se hace así como se contemplaba en plan registrado en la CNMV). No, no es que desaparezcan los fondos de la ampliación de capital. Es que las pérdidas ya estaban ahí. Es lo que coloquialmente se denomina “agujero”. Y ya veremos si los activos están valorados a precios de mercado o no, que es otro de los riesgos de ejecución de este plan (aunque este tema daría para un post entero). Cualquiera que sepa leer entre líneas, el día del anuncio de la ampliación de capital, Expansión publicaba, simultáneamente, las conversaciones de fusión de Sabadell con Popular, en las que se podía leer entre líneas que no había habido acuerdo porque los catalanes parece que tenían miedo, aunque no se sabe a qué. Ya se apuntaba entonces al brutal déficit de provisiones. O sea, el agujero que tenía el Popular. Así visto, ajustas plantilla, vas a realizar un ajuste de dotaciones con ampliación de capital, reordenas la red,….. esto empieza a parecerse a….. ¡Espera! Sigamos con el recorrido.

Pensiones del consejo de administración.

Todo el mundo sabe que cuando estás en un barco y los jefes son los primeros en saltar, es que algo malo pasa. Y lo peor es que ellos ya han pillado salvavidas y un bote con ciertas comodidades. Pero los que quedan en el barco no tienen ni bote ni salvavidas. Es algo exagerado, pero es así. Los máximos responsables del banco, ya se han asegurado sus pensiones y sus blindajes en caso de “abandono del barco”, como ocurre siempre con los contratos de Alta Dirección. Así, aunque haya nuevo patrón (léase nuevo jefe, el que compre al Popular), ellos ya han asegurado sus pensiones e indemnizaciones. Y eso es mucho dinero. Y menos mal que así cobrarán un dinero porque ¿Quién les va a contratar después de haber dejado el banco tal y como ha quedado? Y es que este es el signo más evidente de que, como ya ha apuntado McCoy en El confidencial, al Popular le están poniendo el lazo. De momento, lo niegan.

Así es como acaban las gestiones.

Así es. Es la ley de Darwin, tan aplicable a la naturaleza como al mundo de los negocios. El Popular es la historia del banco más eficiente de Europa. El banco con servicio más cercano. El banco con mejor cuenta de resultados….. lastrado enormemente por sus gestores, gestionando ahora esa venta a la que se refería expansión, porque no parece que sepan hacer nada mejor, después de dejar la entidad igual que un solar. Ahora, tras tantos signos, creo que se confirman los presagios de McCoy. La pregunta que tengo  es ¿Quién será el comprador? Apuestas, muchas.

Y es que el Popular, por muchas cosas, es presa apetecible para todos los grandes: Cuenta de resultados, “badwill” potencial que generaría la fusión, ……

Pero si yo sólo pasaba por aquí