Hoy quiero haceros llegar un comentario reflexivo sobre esos artículos que generalmente vemos en la prensa económica, o en algún programa de TV o radio que aborde temas de economía o finanzas. Siempre es llamativo ver como tal gestor/comercial/ventas ve que una bolsa “tiene potencial”, o un mercado como el europeo o americano presenta una “clara oportunidad de revalorización”. Y es que es llamativo por dos razones: Generalmente hay potencial de subida (casi nunca de bajada) y por que es un término tan ambiguo y generalista que es como no decir nada. Vamos, el clásico hablar mucho y no decir nada de nada.

Yo soy el mejor vendedor de humo

Yo soy el mejor vendedor de humo

Recientemente he leído algunos artículos al respecto en revistas sectoriales del sector de fondos. En ellas, los gestores hablan de “oportunidades” desde una perspectiva tan generalista que es lo mismo que no decir nada. Sólo faltan los que se preguntan a que huelen las nubes o cual es el color del agua del mar. Y es que no por llevar una buena corbata o un par de zapatos de cordovan, van a tener más razón que uno. Chupar el dedo y levantarlo para ver por donde sopla el aire lo hace cualquiera. Lo que no hace cualquiera es conseguir una apreciación de su capital en el largo plazo, porque exige paciencia y tesón, sin olvidar algo de sangre fría y ciertos conocimientos.

Muchos dicen que está muy visto, pero la búsqueda de empresas buenas a buenos precios es algo difícil y nada sencillo. Que se lo pregunten a todos los gestores de fondos incapaces de batir a sus índices de referencia. Porque superar al mercado un año lo hace cualquiera. Las rentabilidades se distribuyen de acuerdo a una distribución estadística normal, y aunque seas un negado, alguna vez batirás al mercado. Insisto, aunque estés completamente atorado, seguro que algún año lo haces de los que mejor, es una cuestión de persistencia. Pero cuando tomas periodos de 3 años, ya la cosa se pone más difícil. Y si tomas periodos de 5 años, ya sólo encuentras gente que realmente es fiel a sus principios de gestión y que son realmente gestores potentes. Es ahí donde se ve el que es bueno y el que es malo, y claro, los mediocres jamás estarán en ese podium.

Por eso soy tan escéptico de estos vendedores de humo, que no son otros que los ventas de las empresas de fondos de inversión, sociedades de valores, entidades financieras, alguna que otra EAFI y otros intervinientes en este mercado. Mucho humo y pocas nueces. Los buenos gestores generalmente no salen a la palestra a vender su producto porque suelen centrarse en la labor de gestión. Dan explicaciones sencillas, de esas que entiende todo el mundo. Hablan poco y trabajan mucho. Cuando ves mucho boato y floritura, tu dinero no está en buen sitio. Porque lo que cuenta al final es buscar buenos negocios a buenos precios. Eso exige paciencia y mucho tiempo. O eso, o te coges unos fondos indexados con bajas comisiones. Porque si no, al final, el que paga la fiesta es el pequeño inversor, que con el boato y las florituras se queda cegado. Repito, esto de las florituras es lo que más encandila al pequeño inversor, que como no tiene conocimientos suficientes, acaba por emitir su juicio sobre el asesor en base a la ornamentación, olvidándose de lo fundamental, del fondo del asunto, que no es otro que su dinero y los resultados. Y acaba metiéndose un gol en propia puerta sin que se entere.

Eso mismo es extensible a otras inversiones, aquellas en las que inversor realiza la inversión de forma directa, no por medio de fondos. Cuando escucho al analista de turno que si Telefónica tiene potencial, que si Santander tiene potencial…. ¿En base a que? Pues ellos van a dar su charla, a vender su producto que al final, es imagen de marca de su sociedad de valores o banco. Pero el tema es que no hablan de las empresas interesantes a largo plazo, con las que puedes ganar dinero con pocas operaciones. Claro, ellos prefieren que hagan más operaciones a corto plazo porque así incrementas las comisiones que generas. Pero no aportan valor. Sólo quieren ingresos, lo cual es normal, porque es su negocio, pero quizás no estén asesorándote adecuadamente. Pero también hay excepciones: Conozco agencias de valores, EAFI o incluso algún que otro banco que sí aportar valor a sus clientes, pero que duda cabe de que resultan muy difíciles de distinguir del resto, porque la gente piensa que todos los consejeros/asesores o entidades financieras son iguales. Y nada más lejos de la realidad. Es ahí donde reside el auténtico valor del auténtico profesional, aspecto realmente difícil de localizar en el sector.

Por eso la importancia de ser cuidadoso en las inversiones, pero también en la selección del asesor. Siempre digo que o te buscas un buen asesor o al final, puede que tus resultados a largo plazo no sean los mejores. Porque seamos serios, la gente se deja llevar más por el boato que por la realidad. ¿O ocaso nadie os lo habéis planteado?