Desde luego que se ha repetido hasta la saciedad en este blog, pero parece que ahora empieza la gente a darse cuenta de algo que se veía venir: La banca no llegará a tiempo a la adopción de MIFID II. Esta semana pasada comentaba esto mismo por tweeter con un directivo de un roboadvisor, y es tan duro como real.

Desde luego que hace ya mucho que se traspuso MIFID I, allá por Diciembre de 2007. Pero no es menos cierto que ya en 2010 sabíamos que tendríamos una nueva normativa y que, como muchos intuíamos por entonces, se exigirían unos determinados conocimientos a los comerciales, que cambiaría la estructura de mercado, …… Y así, pasando el tiempo nos hemos encontrado en un permanente día de la marmota, a ver si sale o no sale…. la marmota de MIFID II.

Todos a la carrera….

En 2015 ya se comentaba en este blog este asunto…. Y así llegamos a 2017, con todas las entidades corriendo a formar a sus comerciales en una suerte de cursillos-churro, en los que la mayoría de entidades adoptará la certificación interna. ¿Motivo? Pues porque aprobarán los “exámenes” hasta los que suspendan el recreo, como no podía ser de otra forma. ¿Por qué no acudir a acreditaciones externas como EFPA? Porque requiere prepararse un temario majete a fondo, dedicarle muchas horas, y eso no se saca en unos cuantos ratos de una tarde aquí y otra allí. Y por supuesto, no hay ninguna garantía de aprobar. La certificación interna, en cambio, podría incluso atestiguar que ha resucitado Napoleón. Es un tema de pura fe, ya que no hay que demostrar nada.

Ante todo, mucha calma

Por eso, las acreditaciones internas serán todo un choteo de olé y anda. Si Vd. lector de este blog, se encuentra en esa situación de tener que aprobar un examen con certificación interna, respire tranquilo: Lo aprobará. A lo mejor hasta con nota. Y si no, se lo harán a distancia, para que así pueda consultar sobre la marcha los apuntes y no equivocarse en las respuestas. El caso es que, sea claramente o de forma implícita, los “candidatos” a certificaciones internas tienen todo ganado antes de comenzar.

Pero no sólo en ese frente la adopción de MIFID II será un cachondeo total. Otro asunto es el relativo al cobro de incentivos, asunto mollar porque es la parte esencial del tema, tampoco está nada claro. ¿Nos hacemos independientes, explicitamos los costes a los clientes y se los facturamos a este cliente de forma directa? ¿O seguimos con el modelo actual de dependencia?

El asunto es serio, y no sólo Expansión se ha hecho eco, sino también otros medios digitales (aquí y aquí).

Las gestoras y en general las entidades financieras prefieren el modelo actual, faltaría más, porque simplemente es opaco y poco transparente para el cliente. Sin embargo, ese es el gran problema: Existen incentivos ocultos que condicionan el consejo al cliente y como tal, eso debe ser tenido en cuenta por el cliente a la hora de decidir. ¿No sería mejor que todo fuera transparente y la diferenciación pudiera venir por la calidad de servicio? Parece que los actuales jugadores del sector prefieren que todo siga igual. Es lo mismo de siempre, la resistencia al cambio.

Procrastina, que algo sacas

Y al final, parece que esa petición de tiempo no es más que un intento de diferir algo inevitable, y si, mientras tanto, encuentran algún hueco que les permita mantener las políticas actuales, pues a intentar sacarle partido. De perdidos al río.