Caixabank si hay algo en lo que destaca es por su discreción. No hacen anuncios grandilocuentes de mega planes de expansión o de cierre de oficinas. Quizás les podremos criticar ese “buenismo” tan habitual en su publicidad. A pesar de ello, debemos señalar que es de esas entidades que hacen mucho entre bastidores, dejando los grandes titulares para otros. Vamos, más centrados en el “ora et labora“.

Todo el mundo sabe que la entidad de la estrella es la que cuenta con la red más grande de España. Bueno, de hecho, ahí tenemos una de las razones por las cuales es la gran entidad llamada a integrar a otras de tamaño medio o pequeño, precisamente para cubrir esa brutal capacidad infrautilizada que tiene.

Sonrie jordi

 

Los cierres de oficinas

La Caixa se comentó hace unos meses, y de forma muy discreta (como siempre), que prevé cerrar unas 300 oficinas sólo en 2016. Veremos las que cierra en 2017. Pero el anuncio pasó algo inadvertido por la habilidad de la entidad de decir cosas y hacer como que ellos no han sido. De hecho el anuncio no se hizo oficial ni se publicó nota de prensa ni hecho relevante a la CNMV. No. Se hizo en círculo cerrado, en una conferencia con inversores en Londres. Además, el ajuste que les queda pendiente hará que se cierren otras 300 oficinas entre 2017 y 2018 (veremos si no cae alguna más) y se reduzca la plantilla en total en 3.000 empleados, hasta los 28.000 empleados. Pero eso sí. Todo se anuncia en una conferencia con inversores institucionales. En público lo que dicen es que a ellos no les sobra capacidad y que esto es parte de sus ventajas diferenciales. Vaya, vaya… dices una cosa y haces otra cosa. Esto es muy habitual. Como ya comentaba el otro día en el post sobre los consejos de administración, debemos recordar las palabras del mítico Donald Yacktman: “Cuando se trata del equipo gestor, no escuches lo que dicen, mira lo que han hecho”. No es claro, es clarísimo. Saben que hay que reducir pero ellos no van por ahí fardando. Al contrario. Y por eso vamos a ver algunos motivos en este post.

Realmente, esa es la razón por la que siempre digo que la entidad es fina como el coral. Muy discretos, siempre. Una clara señal de inteligencia corporativa, que no suele ser muy habitual en las lides bancarias.

En cualquier caso, la entidad apunta en la dirección del sector: Reducción de capacidad instalada, como no puede ser de otra forma, con una red tan redundante como la de Caixabank.

La capacidad excedentaria y la tecnología como arma diferencial: El valor añadido.

Sin embargo, lo que siempre canturrean en público sus directivos de que la red es un aspecto diferencial, no deja de ser cierto. ¿Por que motivos? Muy sencillo, porque el hecho de que su red disponga de una baja utilización de capacidad instalada le permite emplear la capacidad no utilizada en labores comerciales de gran valor añadido.

¿Alguien se ha preguntado por que Segurcaixa o su gestora de fondos de inversión van como tiros? Pues muy sencillo, porque la red está volcada en la comercialización de fondos (aunque están centrados principalmente en la arquitectura cerrada, que son los que más comisiones le generan a la entidad) y de seguros de diversos ramos. Y no es que los fondos que ofrezcan sean maravillosos. De hecho, el último garantizado lanzado por la entidad ha sido un éxito fulgurante a pesar de su nulo interés para cualquier inversor, por muy conservador que sea uno, precisamente por esa capacidad comercial inigualable. El tema del garantizado de Caixabank lo traté hace algunos días en mi post sobre fondos garantizados, que invito a releer.

Pero cuidado, que nos olvidamos de otro aspecto para el que la Caixa se ha venido preparando durante muchos años, porque esto es una carrera de fondo: El empleo de la tecnología. Durante muchos años la Caixa se ha esforzado para que los clientes empleen los canales online, cajeros automáticos y más recientemente, el móvil para relacionarse con ellos. Y desde hace ya muchos, muchos años, tienen la mejor plataforma online de relación con clientes de la banca. ¿Esto en que se traduce? En que han descargado multitud de tareas administrativas de las oficinas, centrando a estas más en labores comerciales que en administrativas. Los resultados están ahí: Les sobra personal, pero como lo tienen centrado en la venta de productos de alto valor añadido, no sólo les compensa, sino que son una gran fuente de rentabilidad.

Y aquí es donde la cercanía de la red al cliente cobra importancia: Los clientes, a pesar de tener la oficina al lado, hacen las gestiones burocráticas online, pero acuden a la oficina para contratar productos. Y aquí debemos ver la importancia de las palabras del consejero delegado: “Un alto número de oficinas es una indicación del alcance y de la proximidad al cliente, no un factor de coste, si no, las cerraríamos“.

Vamos, que ajuste de red seguirán haciendo, pero vigilando de forma especial la productividad de cada oficina, ya que es lo que determina la viabilidad de cada oficina. Porque los clientes ya están habituados a relacionarse por Internet con la entidad para el día a día. Así un cierre de oficina les permitirá defender la cuota de clientes que mantengan, porque no requieren a la oficina más que para contratar nuevos productos y alguna gestión adicional esporádica.

 

Faine cazador

¿Que futuro se adivina?

Tengo claro que la entidad está a la espera de ver si cazan una buena presa en la reestructuración bancaria. Otra cosa es que al final consiga su objetivo, por diferentes motivos. La integración de cualquier entidad en la estructura de la Caixa será sencilla, porque su capacidad tecnológica simplifica enormemente los procesos. Lo más difícil será adaptar a la clientela a los “hábitos” de la entidad, en lo que es uso de canales online, en los que otras entidades (excepto Bankinter, claro, y quizás, BBVA) están menos habituadas. Lo realmente interesante de la integración de otra entidad sería el ajuste laboral. Porque el ajuste de personal será dramático: Los servicios centrales y mandos de red, simplemente, sobrarán. Y de la red absorbida, la mayor parte sobrará porque podrá ser atendida por la red que ya tiene la Caixa. Es lo que ha pasado con las 7 entidades que la entidad ha absorbido. Esto se traduce en que aproximadamente el 50% o 60% de la plantilla de la entidad absorbida sobrará, siendo conservadores en la estimación.

Pero mientras eso ocurre, la entidad seguramente continuará con ajuste lento y progresivo de capacidad, muy vinculado a la productividad de cada oficina. No con planes de cierres masivos, sino vigilando caso a caso, haciendo una criba fina que les permita no sacrificar rentabilidad futura, criba que a buen seguro será cuidadosa, conociendo lo finos que son en la casa. Porque realmente, como hemos comentado, su tecnología y su capacidad excedentaria son las claves de su fortaleza en áreas clave en estos momentos de mercado, donde los tipos de interés negativo hacen que no se gane dinero con la operativa bancaria habitual, de cobrar dinero por lo prestado y captar depósitos. Todo un modelo a seguir.