Inversor despistado

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La extraña percepción del riesgo del inversor minorista

No acabo de entender la extraña percepción que tiene el inversor minorista de los fondos de inversión, instrumento realmente interesante, pero tomado con las debidas precauciones, ya que como todo el mundo sabe, fondos hay muchos, pero buenos, no hay tantos. Sin embargo, eso es harina de otro costal, porque el pequeño inversor, directamente, el fondo es un ente maligno venido del mas allá, con nombre chungo y chusquero que puede ser más peligroso que una subordinada feroz.

Inversor

En otra vida me llamaban fondo de inversión

Las teorías conspiratorias o la imaginación sin límites

Recientemente, hablaba con una cliente con cierto nivel cultural y me sorprendió lo que me explicaba sobre los fondos de inversión. Comentaba que la próxima crisis financiera vendrá por los fondos de inversión, que quebrarán y la gente no podrá sacar su dinero. Perplejo me quedé. Y por ello, ante la seguridad de su afirmación, comencé a preguntarle por su teoría. Evidentemente, tardó menos de 2 minutos en caer fulminada la teoría en la que basaba. Y no es que argumentara yo en contra, es que no sabía responder a las preguntas que le formulaba, que demostraban una palmaria falta de información.

¿Cómo quiebra un fondo si no tiene deuda? Porque quebrar supone la imposibilidad de atender tus compromisos financieros. Pero, si no los tienes, ¿Cómo puedes quebrar? Además, ¿Usted sabe la composición de la cartera de los fondos? No. ¿Usted se ha leído el informe semestral? Que va. Ella montó su propia teoría en plan JFK y olé. Ese es uno de los problemas a los que se enfrenta el propio inversor minorista, su desconfianza, unido a la enorme falta de información y cultura financiera. Todo lo necesario para crear un JFK mental y creérselo.

Para complementar esto, tenemos los fantásticos debates televisivos sobre los problemas de las preferentes y como se han perpetrado engaños a los particulares. Pero como siempre, no es oro todo lo que reluce. Ni las entidades fueron virgencitas de la caridad, ni los clientes fueron todos vilmente engañados. De hecho, diría que había minoristas que deseaban ser “engañados”, porque sabían lo que compraban, aunque luego se hicieran los longis. Y ojo, porque en la tele no han salido los que ganaron dinero con las preferentes, que hay mucha gente.

 

Así vendían las preferentes. ¿Alguien se preguntó donde estaba el truco?

Así vendían las preferentes. ¿Alguien se preguntó donde estaba el truco?

Los entes malignos

Sin embargo, me resulta muy llamativo como los clientes ven los fondos como algo oscuro, cuando en realidad, salvo que estemos ante un hedge, los fondos de derecho español son sumamente transparentes. Ojo, me refiero a los Fondos de Inversión, no a otras modalidades como fondos de inversión libre, por poner un ejemplo. Es decir, me refiero a la categoría que se comercializa masivamente y cuyos riesgos están perfectamente acotados, y son los propios de las inversiones del propio fondo.

El inversor minorista percibe el fondo como ese ente tenebroso y feroz que le puede morder la mano. Y las causas son muchas, y de diversa consideración. Vamos a comentar algunas de ellas:

  1. Las entidades han comercializado fondos de forma indiscriminada y sin una adecuada explicación de los riesgos. Esta es cierta y sin más. La comercialización de fondos se ha hecho sin más, sin ofrecer el valor añadido del asesoramiento profesional a los clientes. Una veces ha salido bien, y otras, ha sido un desastre. De todo ha habido.
  2. El nivel de formación de los comerciales que ofrecen el producto. Este tema siempre me llama profundamente la atención porque, casi sin excepción, muchos no tienen ni idea de lo que están ofreciendo. De hecho, si tuvieran que ofrecer el fondo a un perfil de cliente informado, acabarían patinando por todos los lados.
  3. La falta de interés del propio cliente al que se le informa del fondo, y que a la media hora ya no se acuerda de lo que le han explicado. Mucha gente le puedes explicar lo que quieras, que al final, no entienden lo que les has explicado. ¿De que vale perder 2 horas con un cliente si al salir por la puerta sólo se acuerda si le preguntaste por la suegra?
  4. Malas prácticas de comercialización de productos financieros que han hecho que el cliente desconfíe de cualquier producto financiero, sin mayores consideraciones de si puede ser bueno o no. Las entidades han vendido en oficinas auténtica basura financiera, que ha propiciado una cierta desconfianza de la clientela hacia las entidades. Este aspecto es esencial para entender el motivo de la falta de confianza de los inversores.
  5. Nulo interés del cliente por contrastar y verificar la información suministrada, para así cotejar la información que tiene. Este es un elemento de cierta dejación por parte del cliente, pero es así. A la gente le puedes explicar todos los asuntos que quieras que, generalmente, no los contrastarán ni darán nuevas vueltas a lo explicado. Y al final, luego se lamentan de que les van mal las inversiones.
  6. Desinterés del cliente por buscar asesores independientes que le puedan ofrecer un consejo veraz y no sometido a conflictos de interés. Antes que gastar un duro en asesoramiento de calidad, prefieren dejar el dinero debajo de una piedra.
  7. Tendencia del cliente a moverse en las situaciones adversas de forma procíclica, agravando sus efectos negativos. Y esto es lo que hace que generalmente el pequeño inversor acabe palmando de forma habitual en los mercados, ya que suele ser muy pardillo, aunque hasta los informados se consideran “muy informados”. Y luego llega Paco con la rebaja.

 

Y tantas y tantas razones. Pero al final, todo acaba redundando siempre en las razones expuestas y algunas otras que cualquier profesional del sector sabe y conoce. Y es que el cliente debe perseguir su propio asesoramiento financiero, o bien investigando por su cuenta o bien buscando un asesor independiente que le asesore y le informe de manera no interesada, aunque le cueste. Como ya he dicho en más de una ocasión, MIFID II supondrá un cambio dramático del mercado, si le dejan, ya que todos los lobbies están presionando de forma brutal a los reguladores para que la redacción final sea sumamente descafeinada y evite el vuelco que se puede ver venir en el sector. MIFID II podría ser tan revolucionario que hiciera que las entidades compitan en calidad de asesoramiento, lo cual hará que el mercado cambie brutalmente.

Esa es la clave de que el cliente pueda triunfar, pero también deberá tener especial cuidado con su propio comportamiento, ya que determinará los mayores errores de inversión. Aunque el no lo sepa, el mayor enemigo del inversor es él mismo. Y esto es algo de lo que no es consciente ningún minorista, abocado al fracaso por la falta de templanza.

 

 

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2 Comments

  1. Es muy difícil que un cliente de los bancos que todos conocemos saque él dinero de allí y lo meta directamente en un Gestora independiente de Fondos de Inversión.
    Primero por la gran agresividad comercial de la banca y en cambio la casi nula gestión comercial por las Gestoras de Fondos.
    Y para un cliente poner el directo en una Gestora que no ha oído en la vida, le resulta imposible hacerlo por miedo a perder su dinero.

    • Inversor despistado

      Buenas tardes,
      La verdad es que discrepo bastante de su opinión. Es cierto que los bancos poseen cierta agresividad comercial, pero no estoy de acuerdo con eso de que las gestoras de fondos hacen una labor comercial nula… En general, todas las independientes realizan labores comerciales activas, lo que pasa es que su fuerza comercial es, evidentemente, muy inferior a la de cualquier gran entidad.
      En relación a lo segundo que plantea, sobre la dificultad del cliente de poner dinero en una gestora que no ha oido en la vida, creo que el cliente tiene también un deber de formarse e informarse, cosa que en general, resulta harto aburrida para la mayor parte de la clientela. ¿No se ha fijado que mucha gente gasta semanas enteras en ahorrarse 100 euros en las vacaciones pero dura muy poco en tomar decisiones en relación a su patrimonio? Eso es demasiado habitual. Y la consecuencia es clara: EL gran perjudicado es el propio cliente. Pero es más: Si el cliente considera que todo es complicado, que no lo entiende y que le resulta árido ¿A que es debido que ese cliente sea reticente a contratar un asesor que le informe? Esa es la pregunta del millón.

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