Como en todas las industrias, la de gestión de activos no es ajena a las reconversiones industriales que se suceden en todos los sectores, sin excepciones. Y parece que la reconversión en este sector se va a acelerando debido a la llegada de diversos factores que comentaremos en este post.

¿Será el futuro de muchos empleados de gestoras de fondos de inversión?

La gestión de activos

La industria de la gestión de activos ha venido creciendo de forma muy destacada desde los años 70. Actualmente la cantidad de activos gestionados nivel mundial es realmente elevada, lo que se ha traducido en la existencia de miles de fondos, lo cual es muy positivo, porque ofrece estilos de gestión diferentes, permite realizar comparativas de distintos perfiles de gestión del riesgo, desempeño de las carteras o analizar el desempeño de los mismos frente a los benchmarks y la forma de medir esos retornos. Esto ha creado un enorme mercado, cada vez más complejo, derivado de una oferta impresionante, en la que el cliente puede escoger la forma que más le interese de invertir, por la política de inversión, volatilidad, controles de riesgo, diversificación o cualquier otro parámetro que desee acotar. Y además, puede escoger de forma simultánea diversas alternativas. En definitiva, cada uno se puede cocinar su propia cartera.

Hace ya unos meses, en una conversación con un importante directivo de una gestora de fondos, le expresaba mis reservas sobre los desafíos que afrontan ellos, como industria, ante la llegada de la gestión pasiva de forma masiva. Como el comentaba, es una amenaza real, pero que en España tardará en llegar, aunque llegará. El motivo es sencillo: La industria de fondos en España está absolutamente bancarizada, con lo cual, no existe una demanda final de clientes de un producto concreto, sino de lo que cada una de las redes decide vender. De ahí que la llegada de los fondos de gestión pasiva tardará en penetrar en España. De hecho, es fácil que el ritmo de penetración de estos fondos sea sumamente más lento que en EEUU, donde el enorme peso de los asesores independientes hace que estos productos estén ganando una importante relevancia.

Y además, como esta semana pasada comentaba por twitter con otro usuario, al cliente final lo que le preocupa más es que le atiendan bien, más que la rentabilidad. Ojo que esta perspectiva es bastante global, no sólo afecta a España. En general, el partícipe no está muy preocupado del rendimiento de sus inversiones. Pero en España, al no haberse desarrollado la figura del consejero financiero, la llegada de los fondos índice y ETF será más lenta que en otras latitudes.

El producto en sí: Ahorro de costes

Los fondos índice o los ETF aportan un indudable beneficio para el cliente: Rebajan el coste de participar en el mercado a niveles minúsculos. Pero no todos los indexados ni los ETF funcionan de la misma forma. A este respecto tengo un artículo en elaboración que en breve publicaré en Rankia. Y es que el “tracking” de estos fondos respecto al índice no es igual en todos los fondos. Porque sí, aunque todos los ETF pueden hacer lo mismo, pero no todos lo hacen de la misma forma.

El caso es que, a nivel de costes, el producto aporta una clara ventaja: El cliente ahorra comisiones. ¿Para qué pagar un fondo gestionado por una conocida gestora de un banco que replica el IBEX u otro índice y que paga una comisión de gestión del 2,25% mientras que puedes conseguir lo mismo pagando una comisión del 0,50%? Pues ese 1,75% te lo embolsas tú. Porque muchas gestoras de entidades (no todas) venden fondos indexados, aunque ellos dicen que son “fondos de gestión activa”. Para nada, no nos engañemos.

El fondo indexado: Sus inconvenientes

Personalmente me parece un producto interesante para el cliente que quiere algo simple y barato (no digo que busque algo bueno, ojo). Por eso personalmente no invierto en este tipo de productos porque son como los “dummies”, es decir, son fondos tontos, pues replican un índice, en el que puede haber buenas empresas y purrela diversa, pero no se analizan perspectivas de las empresas, situación de los negocios, capacidad de generación de caja presente y futura y muchas más cosas. Además, la creciente popularización de este tipo de productos está generando un mercado “tonto”, que hace que crezcan las oportunidades en empresas no seguidas por el mercado. Y es ahí donde aparecen las auténticas oportunidades. Esto ya se trató en un post publicado hace unos meses en el que se hablaba de como el mercado se está volviendo un zombi. Os recomiendo la lectura del mismo porque creo que aporta información de gran interés (este es el enlace).

Razones de peso

Un gestor conocido como Álvaro de Guzmán, ha publicado una reciente carta a sus inversores, en la que nos ofrece una interesante perspectiva al respecto. A pesar de que es un gestor que no me gusta especialmente por su forma de gestionar la cartera y ciertos experimentos que le ha dado por hacer, su carta aporta ideas muy interesantes.

En esta tabla vemos que pocos gestores de fondos vendidos en Europa superan a su benchmark. Como vemos, resulta muy difícil superar al benchmark. Por ello, es esencial acotar el tema de los gastos para lograr un buen desempeño a largo plazo. Pero no por ello, son mejores los fondos indexados…. Este es un aspecto a estudiar, pero no el único.

Y es ahí donde comenta Álvaro que, esta tendencia ha disparado los flujos hacia fondos pasivos. Cuando una tendencia se le da el carácter de absolutamente general es cuando debemos ponernos en guardia. Porque si todo el rebaño va por un sitio, quizás comiencen a aparecer huecos que han quedado libres y que son atractivos…Y llega nuevamente la oportunidad de los gestores realmente activos.

Siguiendo con la tesis de Álvaro, deberíamos ver que ha pasado en los últimos 50 años. Y es ahí donde vemos que el momento actual es uno de los 4 momentos en que más índices han batido a los gestores activos de verdad. Pero esta otra conclusión es brutal: “Que históricamente este fenómeno de forma tan pronunciada no suele durar mucho“, en palabras de Álvaro.  Y la tercera y redefinitiva: “Que los índices sufrieron caídas importantes cuando se alcanzaron históricamente los niveles actuales“. Vaya, vaya… Ya he comentado desde hace un tiempo que me huelo que el mercado está por recibir una corrección de cierta entidad en cualquier momento.

Es ahí donde el gestor nos indica que podemos estar ante una situación de burbuja: “Aunque parece por tanto que no estamos ante ningún “nuevo paradigma”, quizás el último “test” de una burbuja es detectar situaciones que desafían el sentido común. Al igual que los tulipanes llegaron a venderse por fortunas en el siglo XVII, o que las empresas “punto com” sin ventas ni clientes llegaban fácilmente a valer cientos de millones en la bolsa a finales de los 90, hoy hemos detectado algunas situaciones en relación con los productos pasivos que desafían el sentido común“.

Y es donde pone de ejemplo el caso del que compre un ETF de España. Resulta que está apostando por empresas que, generalmente, tienen la mayor parte de sus ventas fuera de España pero que cotizan en el mercado español. Por tanto, al final, no está comprando España, sino una suerte de empresas de gran capitalización cotizadas en España. De las 10 mayores empresas cotizadas en España, cuyo peso en el IBEX es del 65%, sólo dos, AENA y REE, obtienen casi todos sus ingresos de España. Y el resto, todas, las ventas en el exterior exceden el 50% de sus ventas, y en algunos casos el 80%. ¿Apuestas por España comprando un ETF del IBEX? No.  Y luego como bien comenta el gestor, el fondo podría ser más líquido que los activos que lo componen, o incluso, y esto es cosecha propia, que ocurra lo contrario, que el fondo sea menos líquido que sus activos (esto puede ocurrir con los ETF).

Para concluir, remata el gestor que, a muy largo plazo, (¿50 años?) quizás el fondo indexado, sea el más eficiente (si deseas ver la carta, pincha en este enlace). Pero… ¿Quién invierte a 50 años vista?

En definitiva

Por las razones señaladas por Álvaro, que son muchas y muy interesantes, de ahí que yo suscriba esa afirmación de que los fondos pasivos no son plato de mi gusto, aunque pueden ser útiles para determinados fines de planificación patrimonial, o para clientes con determinados objetivos de gestión de cartera. No es que yo reniegue de estos productos, pero para mí lo que está claro es que no deberían ser el “core” de una cartera de fondos. Aunque esto es una opinión personal.

Sin lugar a duda un ETF o un fondo indexado te aporta estar en el mercado con un coste bajo. Pero como todas las cosas que conllevan coste bajo, puede que los resultados no sean los óptimos, incluso aunque realices rebalanceo de carteras para aprovechar las ventajas de los traspasos y la ayuda de los roboadvisors. Pero si usas un roboadvisor, a este también hay que pagarle una comisión, con lo que la ventaja de los costes ya se diluye….

La grandeza del mercado es que existen en todo siempre multitud de alternativas, para que cada uno se pueda aprovechar de lo más interesante y lo que más se ajusta a sus necesidades y expectativas. Por eso que la gran ventaja que nos aporta la gestión pasiva, y esta es irrebatible, es que va a hacer que una industria como la de los fondos esté viviendo un auténtico revulsivo del que hay un claro ganador. Y ese es el cliente final. Porque antes o después, dejará de haber excusas para sablear al cliente con un producto mediocre. O eres bueno o cobras poco. Y es ahí donde vamos.