Inversor despistado

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La nueva generación de los millenials y su formación financiera: No aprendemos

De vez en cuando te encuentras estudios interesantes, que, aunque estén patrocinados por alguien, se pueden extraer ciertas conclusiones interesantes. Y este es el caso de un estudio presentado hace poco por VidaCaixa, relativa a la nueva generación de jóvenes y sus hábitos de ahorro y formación financiera.

 

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El estudio completo lo podéis encontrar tanto en el blog de VidaCaixa, como aquí, y las conclusiones, aquí. Vamos a comentarlo un poco por partes:

1. El Ahorro

Es interesante ver como los jóvenes comienzan, de media, a ahorrar a los 22 años, sin diferencias por sexo. Además, más de la mitad tienen estudios superiores y el 78% trabaja, lo cual explicaría en gran medida esa necesidad de ahorrar. Resulta muy interesante que las personas que ahorrar predominan en las clases altas, pero sobre todo, los que viven en ciudades grandes. Esto podría extrapolarse a que los entornos rurales, por el menor nivel de formación, los jóvenes no tienen esa necesidad de ahorrar. O más que tenerla, no la sienten.

Las motivaciones del ahorro son de los más variadas. Además, en este aspecto hay un problema que no ha recogido bien el estudio y es el caso de la respuesta múltiple: Los jóvenes pueden escoger diferentes respuestas. Las respuestas mayoritarias son que ahorran para la jubilación (está bien empezar a pensar en esto especialmente para unos jóvenes que NO cobrarán una pensión pública como las de ahora, sino un mero subsidio), pero también para imprevistos.

2. Productos

Entramos ya en lo mollar en cuanto nos referimos a las formas de ahorro.La gente prefiere cuentas corrientes o de ahorro de forma principal (en total el 86%), aunque otros prefieren guardarlo en efectivo o en plazos fijos…. Resulta, cuando menos chocante que, cuando la gente dice de forma mayoritaria que ahorra para la jubilación lo haga de estas formas. Los fondos de inversión sólo atraen al 7% de los jóvenes y las acciones al 5% (y ojo, que esas alternativas están compartidas con otras del estudio. Es decir, que el que compra acciones puede tener también dinero en metálico y dinero en cuenta corriente).

3. Forma de asesorar y contratar

Llama poderosamente la atención que el asesoramiento provenga, esencialmente, de familiares y de oficinas bancarias, formas que emplea el 84% de los encuestados. En mucha menor medida está la web (sólo el 21%) y como complemento a las otras dos alternativas. Y para contratar, la gente emplea mayoritariamente oficinas bancarias (53%), mientras que un 21% usa la web y otro 21% por medio de familiares. El seguimiento de las inversiones se hace de forma muy diversa. Aquí, nuevamente, vemos uno de los problemas que siempre resaltamos en este blog, y no es otro que la profunda falta de cultura financiera de la sociedad y que se emplean finalmente medios no especializados (como suele ser mayoritariamente en el caso de familiares) o medios sesgados (como puede ser una oficina bancaria, que venderá lo que le interese). Y con ello, acabamos viendo que la gente apenas contrata fondos de inversión, o de pensiones o acciones de bolsa. Porque tienen miedo… especialmente a largo plazo, que es cuando la bolsa se erige como mejor y diría que casi como única alternativa sostenible de ahorro ( y exenta de los riesgos de la deuda, que son mucho más tenebrosos que los de las acciones, cosa que la gente ignora por su formación).

4. Sistemática del ahorro.

Los jóvenes tienden a ahorrar de media unos 155 euros al mes, aunque aquí una distribución muy amplia de ahorros mensuales. Creo que más importante que la cantidad que ahorran es la forma de hacerlo: Un 51% lo hace forma sistemática, todos los meses. Un 32% lo hace cuando puede (lo que delata ciertas tensiones económicas) pero hay un 18% que no quiere ahorrar, ya que sólo ahorra lo que no gasta. En cuanto a la distribución de ahorros, los hombres suelen ahorrar un poco más que las mujeres (un 20% más, para ser más concretos), aunque son las mujeres las que mayoritariamente creen que deberían ahorrar más. Y para ahorrar más, estarían dispuestos a renunciar en primer lugar a los smartwatches o al gimnasio, pero lo último a lo que renunciarían es a restaurantes, viajes y eventos, seguido muy de cerca por la tecnología, que también les apasiona. Es decir, la propensión a incrementar el ahorro es ciertamente baja, ya que los smartwatches o el gimnasio son baratos, pero no así los móviles o los tablets, a los que lo jóvenes se muestran muy reticentes a dejar de cambiar cada poco (lo cual les generaría un importante incremento de su ahorro). Aquí parece que también falta cierta cultura sobre lo que es la obsolescencia programada y el impacto que tiene en el ahorro.

5. Los que no ahorran

Los que no ahorran presentan un perfil bastante más concreto que los que ahorran. Para comenzar, tienen menos estudios, la mitad de ellos está en paro y viven, esencialmente, en Galicia y Andalucía. Es curioso que también los no ahorradores se asesorarían, de forma esencial, por los familiares (de forma mayoritaria) y en menor medida, por las oficinas bancarias.

Conclusiones:

Una conclusión interesante es la que aparece en la página 24 del estudio: Los que ahorran tienen una visión más de largo que los que no ahorran, que viven más al día. Y la mitad de los que viven en pareja cuentan con su pareja para poder ahorrar y afrontar ese horizonte de largo plazo. Además, el 70% de los jóvenes cree que no cobrará una pensión pública que les permita vivir bien (vaya, vaya…. ya se lo huelen).

El estudio, pese a las limitaciones de la presentación y a las respuestas múltiples, que limitan conocer en mayor profundidad los hábitos, si que nos permite extraer algunas conclusiones de cierto interés:

  • Los jóvenes, en general, tienen clara una vocación de ahorro para el largo plazo.
  • Emplean canales de asesoramiento poco convenientes para ahorrar a largo plazo. Esto delata una clara falta de cultura financiera, muy relacionada con la escasa formación que proporciona nuestro sistema educativo.
  • No conocen las ventajas de los productos financieros, prefiriendo por tanto aquellos que son más sencillos, como las cuentas de vista (ya sean corrientes, de ahorro o  incluso los plazos fijos).

 

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2 Comments

  1. Muy interesante el articulo!
    Como a ti me parece especialmente preocupante que una generación como la mía (tengo los 30 a la vuelta de la esquina) no busquen formas de inversión más “arriesgadas”. Lo pongo entre comillas porque como bien dices las acciones han sido históricamente la mejor inversión.
    Sin embargo, veo muy complicado que muchas de estas personas puedan aguantar caidas de un 30% en épocas bursátiles malas. Sólo la cultura financiera cura este mal y los familiares y amigos no son los mejores cirujanos….

    • Inversor despistado

      Gracias por tu comentario. Efectivamente, a largo plazo, la única alternativa sostenible es el mercado de valores. Porque no sólo nos permite lograr una apreciación de nuestro capital, sino que nos protege de los “shocks” económicos, como puede ser la inflación o los designios de los Estados. Sin embargo, esa enorme estabilidad que ofrece el mercado de valores a largo plazo no es tal en el corto plazo y de ahí, que la gente lo perciba como un casino, sobre todo porque el minorista suele entrar en valores concreto y “de moda”, muy susceptibles de llevarse sustos considerables (Abengoa, el sector financiero, …..). El problema es que el minorista ignora lo que es la diversificación que te aporta un fondo de inversión de Bolsa pura, porque dicen que para eso, “mejor compro acciones”. Es la demostración palmaria de la supina ignorancia financiera en la que vive nuestra sociedad y que de forma habitual tratamos de combatir desde muchos blogs.

      Y es que como bien dices, la gente es casi imposible que pueda soportar caidas del 30% en sus inversiones. Sin emabrgo, fíjate que curioso, que la gente se ha hartado a comprar pisos, y con las bajadas de valor tan brutales que ha habido desde 2007 (cercanas al 40-50%, dependiendo de zonas), la gente ha preferido aguantar estoicamente con sus pisitos y no venderlos…. Como si de una preferente se tratara. Si hubieran invertido en una cartera diversificada de fondos internacionales habrían recuperado el dinero que tenían en 2007 mucho antes. Y como muy bien señalas, la gente prefiere hacer caso del cuñado, el primo o la abuela que le aconseje de temas financieros, en los que, hasta el que se cree que sabe, no tiene ni idea. ¿Tiene sentido que un enfermo de corazón vaya a ver al pescadero? No. Pero en temas financieros, la cosa va a así. Y luego vienen los sustos….

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