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La prensa económica del sábado: Que mal informan

Una de las cosas que siempre me hace gracia de los sábados es leer la prensa económica. Aparte de las noticias habituales, sueles encontrar los suplementos del “inversor” del fin de semana. Son la perfecta guía para perderse.

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Los 3 magníficos

Da lo mismo que hablen de invertir en acciones, que en fondos, que en pisos o en islas. El consejo es siempre el mismo: Compre, que está barato. Sí, siempre el mismo consejo. ¿Terra a 108 euros? Compre. Además, resulta curioso ver como en el caso de las acciones siempre recomiendan las mismas acciones (Bueno, casi siempre). Que si Telefónica, que si BBVA, que si Santander, que si la acción de moda y subida fulgurante…. Vamos, que te recomiendan los valores de siempre, o los más calentitos (claro, y luego alguno se quema). Eso sí, los periodistas, muy hábiles, citan a algunos “expertos” y “analistos” de algunas sociedades de valores o de algún banco para justificar sus recomendaciones.

Muchos de los “expertos” estos no debemos confundirlos. No son más que simples comerciales vestidos de forma elegante, y generalmente, muy pomposos. Pero al final, no hacen nada especial. Son lo que en sector se denomina un ventas. Se dedican a pasear los informes de sus analistos y a recomendar la compra o la venta. La verdad es casi siempre recomiendan comprar. Casi nunca vender (Bueno, salvo que ya esté quebrada la empresa, y suelen decir que ellos ya lo veían venir). El motivo es sencillo: Generar conocimiento de marca de la empresa para la que trabajan y luego, sacar comisiones al comprador de acciones dispuesto a tragarse lo que le cuenten, que primero compra las acciones y luego las vende (olé a la comisión). Sin olvidar las comisiones que pueden cobrar de las empresas recomendadas por hacerles otros trabajos (no olvidemos que suele haber conflictos de interés).

Pero nunca critican los problemas de las empresas. ¿Por qué? Pues porque al ventas de turno le interesa que la gente compre (y así luego vende), generando comisiones. Al periódico no le conviene criticar a alguna de esas empresas del Ibex, porque le podrían reprender quitándole la publicidad. Y entonces si que le hacen un roto de narices. Vaya… así dicho parece que los suplementos esos del fin de semana parecen información comercial, una especie de páginas amarillas muy exclusivas (Bueno, estas son color salmón). Pero sí, es una información que debemos tomar con pinzas.

Y lo cierto es que los problemas de mucha parte del Ibex son patentes, pero nadie critica nada. Sólo si te vas al ambiente bloguero encontraras gente que pone las cosas sobre claro, ya que no le deben nada a esas empresas y pueden opinar sin los problemas que te generan los intereses creados. Y es que el Ibex sí que ofrece a las empresas más líquidas de la bolsa española, pero no las mejores, claramente. Es de justicia decir que hay empresas realmente buenas en el índice (Acerinox, sin duda).

Pero la verdad es que a los ventas les es más fácil recomendar las de siempre porque se ahorran algo muy interesante para el pequeño inversor: El tener que esforzarse en conocer otras empresas de las que a lo mejor ni han oído hablar o ni siquiera conocen el tipo de negocio que desarrollan. Y en el mercado hay muchas buenas empresas, con magnificos negocios, y que son grandes desconocidas. ¿Alguien conoce a Miquel y Costas? Sí, pero seguro que no el típico inversor de Bolsa. Un fabuloso negocio, estable, predecible, con crecimientos adecuados… pero nada. Pues esa empresa será muy conocida en los círculos perroflauteros, porque fabrica papel de liar, pero el pequeño inversor se sentirá tan lejos de eso… Claro. El pequeño inversor si llega el ventas y le empieza a hablar de los porros que se meten los perroflautas para explicar el negocio le empezará a entrar un sudor frío y dirá que los suyo es Telefónica o Santander. Que esa la veo más a menudo. Pues fíjese que Miquel y Costas tiene un negocio fabuloso. Pero nada, que olvídate. ¿Y si luego cierra la empresa? Claro, como les va tan bien seguro que están pensando en la autoinmolación tan pronto como el pequeño inversor haya comprado.

Y lo mejor de todo es que después hablas con muchos de estos inversores minoristas, y aunque les argumentes tus razones, da igual: Yo voy a comprar Santander. ¿Brasil? ¿Se hunde? Me da igual. ¿Elevan las provisiones? Da igual. Al final te acaban diciendo eso de “bueno, es que es a largo plazo“. ¿Como? El otro día escribí un post sobre los dividendos en formato script, y hablé largo y tendido sobre el Banco rojo. Y enlacé el artículo de Gurus blog en que se puede ver como Santander no ha creado mucho valor para el accionista a largo. Eso sí, ese accionista a largo ahora tendrá miles y miles de acciones con esos fastuosos programas de dividendo. Da igual todo. A veces el pequeño inversor tiene dentro de sí el peor enemigo: La falta de curiosidad y de aprender. Claro, y luego te dicen cuando salen achicharrados aquello de “¡Pero quien iba a esperar esto!“. Uffff. Cansino.

 

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2 Comments

  1. Totalmente de acuerdo. Enhorabuena por esta entrada.

    • Gracias. La verdad es que es una pena que, pudiendo formar e informar de verdad a los pequeños inversores, al final, la prensa escrita del sábado, le hacen el caldo gordo a sus anunciantes, amiguetes y otros “stakeholders”.

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