Resulta un tema fascinante comprobar la psicología del pequeño inversor, especialmente, el más tradicional del plazo fijo, cuando se decide a invertir en bolsa, o, sin llegar a ese extremo, se aventura a invertir en un fondo mixto. Pero no menos interesante es el caso de los primerizos en mercados, que encima ni quieren escuchar ideas alternativas ni aceptan avisos a navegante.

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¡Entro en modo pánico cuando baja la bolsa!

Recientemente, con las turbulencias de Diciembre y Enero de 2016, ha habido muchos inversores que han visto bajar sus posiciones entre un 10% y un 15%, dependiendo de los mercados y reparto de la cartera de acciones, y hablando de inversión 100% en bolsa. Evidentemente, un mixto, conlleva una menor exposición a bolsa, y como tal, una menor bajada. Pero un fondo con una cartera de aproximadamente un 10-15% de bolsa y con inversiones de RF diversificada (high yield, convertibles, RF largo, etc) ha visto pérdidas en el momento de más tensiones de hasta el 4% en un plazo de 3 meses.

A mi no me toques el capital

Y es que el inversor es, en muchas ocasiones, su peor enemigo. Porque la gente habitual de plazos tiene cierta tendencia o fijación en seguir el valor liquidativo de su inversión a diario, especialmente ahora que estamos en la sociedad de la información.

Son varios los casos que conozco, y los hay de todos los colores. Desde el caso del inversor que cambió su plazo fijo a un mixto de RF muy conservador y que, en plena bajada, lo vendió perdiendo… ¡un 2%! Pero eso sí, cuando ganaba un 2% unos 5 meses antes no decía nada. Claro, tuvo la suerte de venderlo en el peor momento del mercado, es decir, mediados de febrero. Pero el problema es que se salió y ahora, que si se hubiera quedado habría recuperado íntegramente la pérdida, se lamenta de lo que hizo. Es muy habitual. La gente se pone nerviosa porque tiene ansia con seguir el mercado al día, como si haciendo eso ellos consiguieran hacer un “timing” ideal para salirse en el mejor momento. Cuando al final, el pequeño inversor se sale siempre en el peor momento posible. Es de libro.

Yo a estos inversores siempre les hago la misma pregunta: ¿Usted mira todos los días el valor de sus activos? ¿Comprueba como evoluciona cada día el valor de su piso, de su coche, del rotulador fluorescente que tiene en casa o del plazo fijo? No, sólo miran el fondo de inversión. Oiga, pero que eso del fondo tiene “riesgo”. ¿Y que no tiene riesgo? ¿Es más arriesgado un plazo fijo o un fondo de inversión? ¿Es más arriesgado una inversión en un piso que en un coche o en un solar en un pueblo de Albacete? El gran riesgo es no saber lo que haces, porque entonces pierdes el control. Lo curioso es que luego mucha gente de esta luego compra acciones, concentra su inversión de forma brutal, pierde un 60% en las acciones y le da todo igual. Pero eso es distinto al fondo de inversión. ¿Por que es distinto? Y se hace el silencio. La gente, el pequeño inversor medio, se mueve por instinto en las inversiones, no por cultura o por conocimiento, lo que le condena, necesariamente, al fracaso.

Aquí llego yo y os vais a enterar

Pero no es el único caso con el que lidio habitualmente. Un caso extremo es el de este cliente que vino con una cierta cantidad de dinero y decidió invertir mediante fondos en diversos mercados. Pero el criterio de selección fue escoger aquellos con mayores revalorizaciones en los últimos 3 y 12 meses.

Eso es como pegarse un tiro en el pie. Compró fondos de bolsa japonesa, fondos americanos y algún fondo global mixto con baja exposición a bolsa. Era abril 2015. Y se lo advertí: Tal criterio de selección era temerario. Es más, le garanticé pérdidas a final de año. Y pese a todo, siguió adelante con su idea, ya que me dijo que él iba a realizar un seguimiento exhaustivo de las inversiones y en cuanto viera que la bolsa bajaba, se refugiaría en RF. Vamos, que los gestores al lado suyo son unos principiantes.

Tras las primeras turbulencias con Grecia, decidió vender, perdiendo, pero el caso es que quería cortar pérdidas. Compró deuda a medio plazo. Pero cuando el mercado se recuperó, volvió al mercado. Eso sí, ya se había perdido unas dos semanas largas de recuperaciones importantes. Y lo mejor es que había cortado pérdidas en el peor momento posible, es decir, con el mercado en el suelo. Después, nueva bajada del mercado y nueva venta de los nuevos fondos que había comprado, y así sucesivamente hasta que llegamos a mediados de Febrero de 2016, cuando sale completamente del mercado y decide quedarse en liquidez. Se ha perdido la recuperación posterior, porque además vendió dos días antes del nuevo suelo del mercado. Es decir, vendió siempre en los peores momentos del mercado y compró cuando el mercado se había recuperado en gran medida, con lo cual asumió las pérdidas, pero no recuperó con las subidas, de las cuales se perdió una parte importante.

El resultado para un inversor que haya mantenido todo el tiempo la cartera inicial que tenía este inversor sin variaciones, sería de una pérdida aproximada del 2%-3%. Pero en su caso, las pérdidas acumuladas superaban ligeramente el 25%. Nunca he visto nada igual, porque es la mejor demostración de soberbia y desprecio por pensar en las ideas de otros. El resultado es que ha salido totalmente afeitado. Y ahora, para recuperar eso, tendrá que conseguir una subida del 33%. Pero no pasa nada. Ahora considera que lo mejor de todo es hacer un plazo al 0,2% anual porque el mercado está muy inquieto. ¡Se ha perdido la subida que ha habido desde Febrero! El mejor exponente de cómo la gente hace lo que le da la gana y luego le pasan cosas que cualquiera habituado a estos temas conoce perfectamente.

 ¿Y ahora que hago?

Pues algo así como escuchar (de forma activa, evidentemente), pero sobre todo, informarme. La mejor opción para cualquier pequeño inversor es la formación y la información. Pero la formación exige una postura activa de aprendizaje, a la cual, mucha gente renuncia porque no quiere esforzarse, salir de su zona de confort y aprender nuevas habilidades. Claro, si no aprendes, aunque tengas luego mucha información, no siempre podrás interpretarla de forma adecuada, especialmente en una sociedad habituada a actuar de forma rápida, y en el que internet hace que la gente tienda a reaccionar de forma un tanto impulsiva. Las decisiones de inversión deben ser meditadas y pausadas, de hecho, el siempre genial Buffet, en una de sus míticas frases ya nos dijo hace algún tiempo “Un inversor debería actuar como si tuviera una tarjeta con sólo 20 decisiones/compras para tomar a lo largo de su vida”. Y sin embargo vemos como hay gente empecinada en hacer 20 decisiones de compra en menos de 1 año.

Y si no, la alternativa es que te busques un asesor patrimonial. Pero claro, el problema es que vas a tener que asumir un coste que a la gente le cuesta enormemente. ¿Para que pagar por un asesoramiento si al final puedo hacerme yo las cosas como Juan Palomo? ¿Que es mejor, no pagar y pifiarla o pagar algo y estar bien asesorado? En fin, todo un problema. Por cierto, mucho ojo con los asesores patrimoniales que se venden como tal. Y es que debemos tener cuidado porque no todo el mundo vale para el asunto. Esto es como en cualquier profesión: Hay mucho mediocre que ofrece servicios que no valen lo que cuestan. Por tanto, las cosas no son fáciles para el pequeño inversor, condenado a trabajar por conseguir un buen desempeño de su patrimonio a largo plazo, bien sea formándose o bien buscándose a alguien realmente competente. Difícil encrucijada.