Recientemente, todos hemos podido oír hablar de la sentencia del TJUE relativo a la consulta planteada por un juzgado mercantil español a dicho tribunal comunitario. El tribunal comunitario ha resuelto que las cláusulas suelo no son compatibles con la directiva europea sobre cláusulas abusivas.

Una sentencia que parece un lobo con piel de cordero

 

No es oro todo lo que reluce

Y es que podemos encontrar una descripción somera de los hechos en este portal jurídico. Y es que, más allá de la opinión de la clase política y los medios de comunicación, esta sentencia abre un interesante melón jurídico sobre el que, por razones evidentes, ni los medios ni la clase política ha comenzado a hablar y que podría causar graves problemas a los consumidores.

Porque el problema es de gran calado y se pierde el sentido de la proporcionalidad que ofrecía la sentencia de 9 de Mayo de 2013 del Tribunal Supremo (que puedes ver desde aquí). Si analizamos la traída y llevada sentencia del TS de 9 de Mayo de 2013, que establecía claramente el motivo por el que se desestimaba la retroactividad de su sentencia, (al declarar que “Es notorio que la retroactividad de la sentencia generaría el riesgo de trastornos graves con trascendencia al orden público económico), y es que eso guarda relación con la seguridad jurídica del prestamista, deberemos plantearnos ahora otros aspectos que no han sido tratados y que versan a favor de las entidades financieras.

Por tal motivo, no declaraba nulo el contrato de préstamo sino que sólo anulaba la cláusula suelo y precisamente desde la fecha de la sentencia en orden a ponderar los intereses de las partes: Es decir, daba la razón al consumidor, pero no toda, ya que, de haberle dado toda la razón, también hubieran dado satisfacción a las entidades dictando la nulidad del contrato de préstamo, lo que hubiera causado importantes perjuicios a los consumidores. De hecho, el TS da algunas interesantes pinceladas en esa sentencia: “No se trata de cláusulas inusuales o extravagantes” o “La falta de transparencia no deriva de su oscuridad interna, sino de la insuficiencia de la información en los términos indicados en el apartado 225 de esta sentencia“. Ojo a esta última parte, porque el Alto Tribunal habla de falta de transparencia, pero no de condiciones abusivas.

Recientemente se ha publicado un artículo en ABC, que puedes encontrar en este portal o descargar desde aquí y que resulta tremendamente útil, al tiempo que breve y muy directo.

 

Poderosas razones que sí que ponderó el TS….

Y es que, como muy bien indica el catedrático de derecho mercantil Jose Manuel Otero Lastres, el artículo 1.303 del CC es sumamente claro en que declarada la nulidad de la obligación, los contratantes deberán restituirse recíprocamente las prestaciones. Y es ahí donde el autor, lanza una pregunta de enorme interés: “Si, como dice el Tribunal Supremo español, el importe del préstamo y la cláusula de intereses es parte del objeto principal del contrato de préstamo, ¿habría prestado su consentimiento el banco en la hipótesis de haber sabido que eran nulas dichas cláusulas suelo? ¿Se puede sostener seriamente que un intermediador profesional en el intercambio de dinero, como es un banco, puede consentir entregar dinero a préstamo sin interés?“.

Sin duda, un debate jurídico de enorme interés, y por ello, un análisis mucho más profundo que esos comentarios de vecindario que ha venido realizando la prensa en los últimos días, sin entrar en la problemática de enorme calado a nivel jurídico que ha planteado la sentencia, al abrir la posibilidad de que las entidades comiencen a realizar la petición de la nulidad contractual con efectos desde la firma de la operación, lo cual puede ser enormemente perjudicial para el consumidor.

Pero no, estas cosas no se han visto todavía. Y sin duda, estamos ante la gran posibilidad del sector de pasar a un contraataque, con el que ciertamente, podrían tener ciertas posibilidades de éxito.

Así visto, ¿A que ya no son tan sencillas las cosas como se suelen plantear en los medios de comunicación masiva? Si, las cosas siempre son mucho más complejas que quedarnos con los aspectos superficiales de cada problema. Veremos en que acaba el asunto de los suelos de las hipotecas, pero todo apunta a que este es un nuevo capítulo de algo que no ha hecho más que empezar, salvo que el sector opte por pagar y callar, aunque en esta ocasión los bancos sí que tienen razones para batallar por una sentencia que no considera diversos aspectos, que sí que fueron valorados por nuestro Alto Tribunal.

De hecho, nuestro Tribunal supremo ha vuelto a reiterarse en su doctrina fijada en la sentencia del 9 de Mayo de 2013 no hace tanto. En su sentencia 139/2015, de la sala de lo civil, de fecha 25 de Marzo de 2015, la sala es meridiana al declarar: “la doctrina de la Sala que apreció la irretroactividad de la declaración de nulidad de la cláusula suelo, porque esta declaración no solo se hizo en el marco de una acción de cesación sino que la Sala realizó un previo examen de nulidad. Se estima que esta decisión se enmarca dentro de la necesaria obligación de aclarar la eficacia resultante del contrato tras la declaración de nulidad de la cláusula y su ineficacia parcial en el contrato, a la luz del artículo 10.1 LCGC.” Y es que el Supremo lo ha vuelto a dejar claro: La irretroactividad se hizo ponderando los intereses de las partes, como de forma reiterada se expresa en la sentencia de 9 de Mayo.

Pero hay más. El Supremo parece que ha estado esperando el dictamen del TJUE para lanzar su próxima sentencia sobre una hipoteca. Es posible que en Febrero tengamos nueva jurisprudencia sobre el asunto, y sea entonces, cuando podamos tener más claro cual será la deriva que tome este asunto.

Veremos como acaba esto, ya que queda mucha tela que cortar.