La llegada de Saracho al Popular ha sido aparentemente tranquila, aunque los cambios que ha propiciado el directivo son de hondo calado y han supuesto una clara toma de control efectiva, especialmente en puestos clave del banco. El objetivo es claro, y no es otro que poder evaluar de forma ágil y veraz la situación efectiva del banco de cara a las cuentas semestrales que se presentarán en Julio, y, que como llevarán ya la firma del nuevo presidente, serán un reflejo de la situación real del banco.

El flamante nuevo presidente del Popular tiene una tarea titánica ante sí, y un plazo límite concreto: El primer semestre de 2017. Y es que la herencia que recibe de Ron no es la mejor posible que digamos.

Las cuentas semestrales

Estas suponen un hito crítico en la entidad, y la razón es sencilla: Serán las primeras cuentas que firmará Saracho, y que luego serán auditadas. Por eso Saracho reconocía ante los medios que se un plazo de 6 meses para decidir que estrategia adoptará el Banco. Y es que en estos meses tendrá que trabajar de forma intensísima para conocer a fondo la realidad actual del banco y su balance. ¿Hay lo que debe haber? ¿Existe algún muerto no reconocido? ¿Las dotaciones por inmuebles son adecuadas? Y un largo número de interrogantes que darán lugar a diferentes cursos de acción.

Los bancos, por definición, son empresas muy apalancadas. Y en los que los riesgos deben ser minuciosamente analizados antes de ser incorporados a balance, para evitar sustos posteriores. Como bien decía un reputado gestor de fondos de inversión, el mayor problema de invertir en un banco es que son “cajas negras”, es decir, que hasta que no los diseccionas, no sabes lo que te puedes encontrar. En esa posición está Saracho, tratando de hacer una revisión médica precisa antes de decidir que rumbo tomará la entidad.

Incluso, si revisamos lo que ha pasado con anteriores cambios de presidente en otros bancos, la llegada de un nuevo presidente conlleva cambios radicales y es cuando se realizan los ajustes que han sido diferidos por la presidencia anterior: Ana P, nada más llegar a la presidencia del Santander acometió una ampliación de 7.500 millones de euros y rebajó el presunto dividendo que pagaba el Santander (que era un scrip dividend), hasta un nivel sostenible. Goirigolzarri, al llegar a Bankia, dotó más de 20.000 millones por insolvencias. Pero no son los únicos casos, hay otros muchos. El caso es que la llegada de un nuevo presidente lo que hace es que el nuevo presidente no quiera asumir los “muertos” del anterior.

Los nombramientos que ha habido

A Saracho se le atribuye fama de ser una persona directa y orientada al logro. El pasado 20 de Febrero fue nombrado presidente del banco, pero esa junta dio mucho más de sí de lo que han dado a entender los medios de comunicación y de lo que se piensa. De hecho, un análisis más detenido y sosegado de la junta nos ofrecerá una perspectiva realmente diferente.

En la misma junta, se reemplazaron dos consejeros por otros dos independientes, que han sido seleccionados también por una empresa cazatalentos, de la misma forma que se ha fichado al presidente y al consejero delegado. Han buscado dos personas sin lazos con la entidad y en la que no tengan que atender a ningún tipo de servidumbre con nada ni con nadie. Esto es esencial si no quiere verse contaminado por el pasado y por intereses creados.

Uno de los consejeros independientes nombrados, Carlos Alfonso González Fernández, fue presidente, primero de Arthur Andersen en España y posteriormente, tras la fusión de esta firma con Deloitte, quedó como presidente de Deloitte España y miembro del comité de dirección de Deloitte a nivel mundial. Actualmente, es presidente de la comisión de auditoría de Corporación Financiera Alba y de Sotogrande. Y tras la junta de Popular en la que le nombraron consejero, también le han nombrado presidente de la comisión de Auditoria del Banco.

El otro, Antonio González-Adalid García-Zozaya, ha sido director financiero de diversas empresas, entre ellas, Repsol. También ha sido presidente de Enagás. Y tras su nombramiento como consejero del banco, ha sido nombrado presidente de la comisión de riesgos del banco y vocal de la comisión de auditoría (en la que está el otro consejero recién nombrado de presidente).

Tomando el control

De las comisiones que tiene el Banco, se ha nombrado presidente a dos personas externas en cuya selección ha colaborado Saracho, que a la vez son dos áreas críticas como son auditoría por un lado y riesgos por el otro. La otra comisión crítica para ese adecuado control, está presidida por Reyes Calderón, que fue la persona que lideró la destitución de Ron, ante la manifiesta inoperancia del anterior presidente. En definitiva, estamos hablando de personas externas, llegadas todas ellas al banco desde el exterior y sin vínculos con el personal del banco, que pudiera limitar los procedimientos o las actuaciones que acometan estas personas.

Y esa falta de servidumbres será la que les permita a todos ellos hacer de forma transparente su cometido evitando cualquier tipo de interferencia en su labor, ya que no deben favores a nadie. A su vez, esto facilitará a Saracho conocer de primera mano como va el Banco, pero conocerlo de verdad, sin verdades filtradas. Precisamente este ha hecho que, según ha trascendido por medio de El Confidencial, que diversos altos cargos del banco hayan percibido que podrían ser prescindibles si no queda claro su aportación a la entidad. Vales lo que aportas.

En 6 meses veremos si es niño o niña

Saracho, como ya comentábamos al principio del post, no defrauda. Es directo y sin rodeos. Y de ahí el plazo que ha dado de 6 meses, en el que hará la radiografía completa del banco. Y de esa foto, saldrá el resultado: Ampliación de capital, venta de divisiones del banco, una combinación de esas dos alternativas o una fusión.

Antes de Agosto sabremos que será del Popular en el futuro. Lo ha dicho su presidente, como vemos en Expansión. Por algo tiene fama de ser directo. No obstante, hemos podido ver este artículo de Cinco Días en el que parece ser que Saracho habría decidido no vender el banco ni ampliar capital, sino acometer la venta de filiales, y anunciar sus planes en la Junta de accionistas de Abril. El caso es que veremos. Los próximos 6 meses parece que serán críticos en el futuro devenir de la entidad.