Parecía que después de los palos que se habían llevado muchos con las preferentes o la deuda subordinada, no era suficiente nivel de susto para el pequeño inversor. Y que mejor que volver a las andadas, con productos complejos que el inversor no comprende adecuadamente bien, para que así, parezca que gana más. El banco parece que ofrece algo y el cliente queda extasiado con el potencial cobro de intereses si se dan circunstancias de los más pintoresco.

interrogacion

¿Volvemos a las andadas?

Hace unas semanas hemos visto como la entidad azul ha decidido volver a vender estas “cositas”, según se puede ver en Expansión. Y la forma que toma el producto es la de Contrato Financiero Atípico (CFA), muy popular en la década pasada en diversas entidades financieras y que hacía tiempo que no se veía por estos lares. La entidad azul ha hecho una emisión cuyo folleto se puede encontrar aquí.

Ciertamente, el producto no es de lo más enrevesado que podemos encontrar dentro del universo de los CFA´s, pero que duda cabe que supone la vuelta a productos de cierta complejidad y que a buen seguro que los directivos de la entidad azuzarán en su comercialización, a fin de agotar la totalidad de la emisión, con lo que algún cliente saldrá achicharrado. No obstante, la pérdida será limitada debido a que la máxima exposición a riesgo es del 5% del capital invertido, lo que limita de forma notable las pérdidas. No es mucho, pero suficiente para que alguno quede requemado.

Pero no sólo BBVA se ha lanzado a estas lides. Santander no ha sido menos y también se ha apuntado a los depósitos sin garantía de capital. Sin embargo, las gamas de depósitos sin capital asegurado no he conseguido encontrarlas registradas en la CNMV ni tampoco información en su Web, de la que si informan de varios productos de ahorro, lo cual, me hace dudar de la transparencia del producto, especialmente en lo relativo a conseguir la oportuna información precontractual que debe acompañar a todo contrato de productos de ahorro.

Como reflexión, creo que deberíamos ser mucho más transparentes con la comercialización de este tipo de productos. Ha habido demasiados casos de malas prácticas y puede ser que volvamos a caer en los mismos errores. La transparencia en la relación con la clientela es la base de una relación a largo plazo en la que todos ganen. Así visto, la oferta de este tipo de productos debe ser sumamente restringida, y deben superarse de forma correcta los correspondientes test MIFID I. ¿Por qué los test MIFID I no son realizados por un tercero de confianza sin la intervención del personal del banco? Ayudaría a dar confianza y seguridad. O mismamente, ¿Por qué no se obliga al cliente a realizar el test MIFID por su banca electrónica? Si no es capaz de acceder a la banca electrónica es que quizás tampoco posee un elevado nivel cultural. Y por tanto, no es apto para este tipo de inversiones. Hay que poner filtros para evitar nuevos atropellos y enfados de la clientela con las entidades financieras, y volver a ofrecer CFA´s no parece lo más oportuno en ese camino de transparencia.